Los colectivos de emotivos anónimos crecen en las ciudades gallegas para el tratamiento grupal de enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad
13 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Yo también soy un emotivo anónimo». Con esta carta de presentación se dan a conocer los componentes de los grupos de apoyo a personas incapaces de hacer frente a sus emociones cotidianas. Con el objetivo de conseguir una mejor salud emocional y conservarla frente a los problemas del día a día, sus miembros se reúnen cada semana para compartir sus miedos.
La entidad agrupa a personas con problemas emocionales como la depresión, ira, dificultades para relacionarse, dolor, ansiedad, baja autoestima, pánico, miedos irracionales, celos, desesperación y soledad, entre otros.
Los componentes creen que los médicos, en muchos casos, no les terminan de ayudar con sus directrices y que la medicina es «solo una ayuda para levantarse por las mañanas pero no un aliciente para seguir con su vida», señalan. En los últimos años los profesionales de la medicina han comenzado a recomendar estas terapias grupales como complemento indispensable de los fármacos que recetan.
Formados en un 60% por hombres y en un 40% por mujeres, los grupos no hacen distinción en cuanto a edad o religión, asumiendo que cualquier problema emocional reviste la misma importancia y debe ser tratada con el mismo método.
«Emotivos anónimos ha obrado milagros que superan con creces el poder de la medicina. Los antidepresivos y otros fármacos nos tranquilizan mientras dura su efecto, pero no nos ayudan a solucionar nuestras inquietudes», señala uno de los componentes del grupo coruñés.
Los doce pasos
La metodología de trabajo para la recuperación imita a la que se llevan a cabo en diferentes grupos de ayuda como alcohólicos anónimos, jugadores anónimos o narcóticos anónimos, entre otros, donde el punto de partida consiste en el reconocimiento del problema y en la intención de superarlo.
«A medida que relacionamos nuestros problemas emocionales con el paso del que hablamos, aprendemos a aplicarlo a nuestra vida en sus diferentes circunstancias. Nos marchamos de la reunión llenos de optimismo y esperanza porque descubrimos una forma nueva de abordar nuestros problemas, y vemos cómo podemos efectuar cambios positivos», afirma Jesús, el portavoz del grupo que se reúne en la ciudad herculina.
Los problemas para asimilar las emociones se convierten hoy en día en una de las epidemias de la sociedad. Los enfermos emocionales achacan parte de su angustia al estrés y a las exigencias sociales que marca la vida moderna. «Me paro en un semáforo y me da miedo el ritmo de la vida, las ansias y las prisas de la vida», señala uno de los miembros del grupo coruñés.
Un logro literario
Emotivos anónimos
es también un libro de autoayuda que ha logrado vender más de 300.000 copias en todo el mundo. Con más de 1.300 grupos repartidos por 39 países de todo el planeta, el colectivo reivindica el respaldo y el reconocimiento de la sociedad.