El Corpus inundó Galicia de flores

La Voz

SOCIEDAD

La fiesta de Ponteares, punto neurálgico junto con Ares, fue declarada este año de interés turístico internacional

15 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Pasión, fervor y una bella y ancestral ofrenda de flores se dieron la mano en Galicia un año más durante la celebración del Corpus Christi, que alfombró con pétalos la calles de su principales villas, con dos puntos neurálgicos: Ponteareas y Ares.

La localidad pontevedresa vivió su día grande de una manera especial, ya que, el pasado martes, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio declaraba el Corpus Christi de Ponteareas fiesta de interés turístico internacional. Así, la villa del Tea pasa a formar parte del selecto club de poblaciones con celebraciones de interés mundial. Hasta ahora, en Galicia se situaban en esta categoría las fiestas del Apóstol en Santiago, el Festival Celta de Ortigueira, la Romería Vikinga de Catoira y la Rapa das Bestas de Sabucedo.

Desde la noche del sábado, miles de personas se acercaron a ver el exquisito trabajo de los alfombristas de la zona, ya que los artesanos, ayudados por los vecinos, trabajaron durante toda la noche sin descanso para cubrir más de 10.000 metros cuadrados en 15 calles.

Las actividades se sucedieron a lo largo del día con actuaciones musicales, procesión, desfile de carrozas, verbena y fuegos artificiales. Hoy, festivo local, continúa la fiesta.

En Ares, en torno a 30.000 personas, según la Policía Local, abarrotaron las calles para contemplar una obra de arte floral de más de un kilómetro. En torno a las seis de la tarde y con gran expectación partió de la iglesia parroquial la habitual procesión, con un recorrido de unos 1.100 metros en el que el pavimento se sustituyó por un manto vegetal. Una semana antes, los vecinos de la villa aresana ultimaron los preparativos de la festividad, en la que cientos de personas se echaron a la calle para colocar las distintas flores en el lugar correspondiente y formar los dibujos pintados de antemano en el pavimento.

Bernardo Díaz, presidente de la asociación que cada año se encarga de diseñar las alfombras, explica a modo de ejemplo que en esta edición se prepararon pétalos para 120.000 claveles. Añade que es difícil calcular la cantidad de flores que cubrían el suelo, pero los claveles eran solo una pequeña parte de lo que se podía ver en las nueve calles que conformaban el recorrido. La explosión de colorido presidió desde iconos religiosos hasta motivos marineros, como imágenes de conchas de vieira o barcos.

«El trabajo fue duro -señalaba una de las vecinas que participaron en el adorno de las calles la noche anterior-, pero después de ver lo bonito que quedó todo, valió la pena». Y ese era el comentario más habitual entre los visitantes, que llegaron no solo desde distintos puntos de la comarca ferrolana, sino de todo el mundo. La jornada floral concluyó pasadas las siete de la tarde. Zanjó las celebraciones una actuación musical.