El personaje más popular de Disney, que cumplió ayer 75 años, es el único de la factoría que ha logrado llevarse un Oscar
10 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 9 de junio de 1934 aparecía por primera vez en un corto de animación de Disney un pato blanco, vestido con camisa y gorro marineros. Ya dejó claro en aquella primera película cuál era su carácter. Se trataba de una de las historias de la serie Silly Symphonies, que se llamó La gallinita sabia. En ella, una gallina intenta plantar un huerto con la ayuda de sus amigos. Donald, que era su vecino, pasa los cuatro minutos de la cinta intentando escaquearse para no ayudar a la gallina en su trabajo. Ese ha sido Donald desde su debut. Cuatro años más tarde, en 1937, protagonizaría su primer corto, que se llamó Don Donald.
Wall Disney quería un contrapunto al perfecto ratón Mickey. Y por eso nació Donald, de la mano del dibujante Dick Lundy. Donald fue el malhumorado y vago perdedor. Y parece que a los espectadores les iban más los perdedores porque en poco tiempo el pato desbancó al ratón en las listas de popularidad. Pero la característica más sobresaliente de Donald no son sus permanentes cabreos, ni su proverbial vagancia, ni sus pies planos o su daltonismo. Lo más peculiar de Donald es su voz. El pato más famoso del mundo utiliza un lenguaje farfullante e incomprensible para todos excepto para sus compañeros de animación. Esa voz que lo caracteriza se la prestó desde su nacimiento hasta 1985 Clarence Ducky Nash. Desde la muerte de Nash, es Tony Anselmo el que balbucea los sonidos imposibles de Donald en inglés. En español, su voz es la del actor de doblaje e hijo de gallegos Héctor Lera.
A pesar de su poca disposición para el trabajo, el pato Donald ha protagonizado decenas de cortos de animación. Quizá las más famosas son las de la serie que nació durante la Segunda Guerra Mundial con función propagandística. En ellas, Donald se alista en la Marina estadounidense. Poco después fue nombrado marine honorífico por el Ejército estadounidense e incluso pasó revista a las tropas. Con una de aquellas películas alcanzó su máximo éxito, el Oscar de Hollywood. Se llamó Der Fuehrer's Faces y en ella Duck Donald Fauntleroy, que es su nombre completo, soñaba que estaba en la Alemania de Hitler para despertarse y descubrir, feliz, que solo era un sueño y que él era estadounidense. En Patolandia fue apareciendo poco a poco el resto de su familia: su novia Daisy; sus sobrinos, Jaimito, Juanito y Jorgito, y el multimillonario Tío Gilito.