Glamur sobre ruedas

Harley-Davidson lanza al mercado cuatro modelos exclusivos, los más caros de su catálogo.


El cantante Alejandro Sanz, los actores Antonio Banderas y José Coronado, la cocinera Carme Ruscalleda, la ex tenista Conchita Martínez y el piloto Fernando Alonso son algunos de los famosos que poseen una moto Harley-Davidson. También son adictos los pilotos Michael Schumacher y Kimi Raikkonen y los actores Lorenzo Lamas y Hugh Lauirie (doctor House).

La legendaria marca, cuyos primeros prototipos comenzaron a fabricarse en Estados Unidos en 1901, ha lanzado al mercado cuatro modelos exclusivos, los más caros de su catálogo. Se trata de las 'Screamin'Eagle', motocicletas de altas prestaciones fabricadas a mano. «El montaje de las piezas las realiza una sola persona; él se encarga de ensamblar 400 kilos de artesanía», dijo el director general de Harley-Davidson en España y Portugal, Josep Grañó. «A la Península Ibérica ha llegado un pedido de 56 unidades», precisó

Las cuatro joyas llevan los nombres de Road Gilde (35.000 euros), Fat Bob (30.500 euros), Softail Springer (35.200 euros) y Ultra Classic Electra Glide (41.000 euros). «Son motos de 1.900 centímetros cúbicos, frente a los 1.600 de las Harley convencionales de alta gama, y con unos acabados que cada cliente puede tunear a su antojo», explicó Grañó. «Muchas de las piezas llevan siete capas de una pintura especial; si una de estas motos sufre un golpe, la firma se encarga de enviarla a Estados Unidos para que la dejen exactamente igual al original».

Símbolo de rebeldía

Estos nuevos modelos, de seis velocidades, asientos de cuero y cromados exclusivos, marcan el décimo aniversario del programa Screamin'Eagle, también llamado Operación de Vehículos Personalizados, una iniciativa para «dar respuesta a nuestros clientes más sibaritas», dijo Grañó.

Hace unos días la policía detuvo a varios integrantes de Los Ángeles del Infierno, un grupo de extrema derecha que utiliza distintivos de simbología nazi y Harley-Davidson para sus desplazamientos. A Grañó no le preocupa que las Harley se asocien, en ocasiones, con bandas conflictivas. «Lo único que puedo decir al respecto es que esos chicos tienen buen gusto a la hora de elegir sus motos; de sus actos que los juzgue la Justicia», argumentó. En su opinión, las Harley son sinónimo de rebeldía, un concepto que «no tiene por qué ser negativo».

La modelo y ex miss España María José Suárez, quien apadrinó el acto de presentación de estos Rolls-Royce de dos ruedas, confesó que no había conducido ninguna Harley-Davidson -«me imponen mucho respecto»-, pero sí se había subido algunas veces de paquete. «Me encanta viajar en moto, siempre y cuando me inspire confianza el que la conduce».

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