La Voz visita el área industrial del aeropuerto de Barajas, donde Iberia realiza el mantenimiento?y las minuciosas inspecciones de los 119 aviones de su flota, así como de los de otras cien compañías
29 mar 2009 . Actualizado a las 03:00 h.El área industrial de La Muñoza es la menos conocida del madrileño aeropuerto de Barajas para el común de los mortales. Sin embargo, es la zona clave para el buen funcionamiento de los aviones españoles y para que su seguridad alcance las máximas cotas. Si el que sufre miedo a volar pudiera contemplar in situ las revisiones a las que son sometidos cada uno de los elementos que integran una aeronave, la tensión se reduciría de manera concluyente y se explicaría el milagro que para un neófito significa que miles de aviones vuelen diariamente sin contratiempo alguno.
La Voz ha visitado esta semana las entrañas del área de mantenimiento que Iberia tiene en Barajas. En total son 2,5 millones de metros cuadrados, divididos en dos zonas, que albergan siete hangares con sus correspondientes talleres de soporte, motores y bancos de prueba. Los más de 4.000 trabajadores especialistas que mantienen esta estructura han llevado a que la compañía de bandera española se haya convertido en la novena del mundo en mantenimiento e ingeniería. De hecho, esta área de negocio se ha erigido en la joya de la corona, al convertirse en una segura fuente de ingresos.
Cada avión pasa dos líneas de mantenimiento, programado y no programado. Este se realiza ante cualquier avería surgida en un punto y momento determinado, mientras que el primero tiene como finalidad mantener la aeronavegabilidad y restaurar el nivel especificado de fiabilidad. Para ello, existe un programa de mantenimiento en el que se recogen las tareas que deben realizarse, así como sus intervalos. Este programa se prepara de acuerdo con la documentación original de los fabricantes (avión, motor y componentes) y se revisa periódicamente con la información que proporcionan también otras compañías aéreas usuarias de los mismos aviones.
El mantenimiento programado se divide en tres categorías: en línea, menor y mayor. La primera integra la revisión diaria, que se realiza antes del primer vuelo de la jornada y nunca debe exceder las 48 horas. Se comprueba el estado general de la nave, pero con tiempo suficiente para tomar acciones correctivas si fuera necesario; luego están los controles que se hacen antes y después de cada vuelo, y las conocidas como revisiones S, que se llevan a cabo cada cien horas de vuelo y se comprueban todos los aspectos relativos a la seguridad del avión.
Luego figura el mantenimiento menor, que incluye las revisiones A y C. La A es una inspección general de sistemas, componentes y estructura. Básicamente, consiste en una revisión por zonas, tanto desde el interior como desde el exterior, para verificar la integridad de las mismas y la funcionalidad de los sistemas y equipos. La C consiste en una inspección exhaustiva por áreas, de la estructura, los sistemas y las zonas interiores y exteriores del avión. Suele ser cada 18 meses para los aviones de largo recorrido y 20 meses en los de corto y medio radio. Su objetivo es restituir la aeronave a una condición muy próxima a la original de entrega.
El programa de inspección estructural al 100% se completa con el mantenimiento mayor, más conocido como gran parada. Engloba una revisión estructural profunda del avión, incluyendo la bajada de motores, trenes de aterrizaje y mandos de vuelo, así como timones o flaps. Hay una revisión detallada de todos los sistemas del avión.