Descubren a partir del libro cómo el cerebro lleva a cabo las búsquedas visuales
21 feb 2009 . Actualizado a las 02:02 h.Lo que hasta hace no mucho eran considerados como simples tics nerviosos generados instintivamente por los ojos se han convertido en un auténtico filón científico. Desde que hace algo más de dos años la investigadora coruñesa Susana Martínez-Conde demostró que los movimientos imperceptibles, minúsculos e inconscientes del ojo no solo no son un elemento a tener en cuenta, sino que llegan a ser los responsables de hasta el 80% de la visión, su estudio se ha convertido en un elemento importante para avanzar en el conocimiento de los mecanismos neurológicos de la vista. Ahora, un nuevo trabajo publicado en la revista científica Journal of Vision ha permitido determinar cómo las microsacadas, el nombre técnico que reciben, permiten al cerebro llevar a cabo búsquedas visuales. La investigación ha sido realizada por un equipo del Instituto Neurológico Barrow de Estados Unidos, que dirige Martínez-Conde y en el que también se encuentra la viguesa Xoana Troncoso, en colaboración con el científico de la Universidade de Vigo Jorge Otero-Millán.
¿Cómo han llegado a esta conclusión? Tomando como referencia la famosa serie de libros de juegos ¿Donde está Wally? , creada por el británico Martin Handford. Los científicos han comprobado a través de su estudio que las microsacadas de los ojos revelan la localización de Wally durante una búsqueda visual productiva. ¿Cómo? Los participantes en el estudio observaron escenas de los libros e indicaron donde se encontraba Wally. Al mismo tiempo, los movimientos de sus ojos se registraron simultáneamente con alta precisión y se observó que la producción de microsacadas aumentaba en correlación con cada búsqueda efectiva.
Diseño de prótesis
Los resultados revelan una conexión directa entre los movimientos del ojo y la forma en que los humanos exploramos escenas para encontrar objetos de interés. Este descubrimiento puede ayudar a comprender los mecanismos neurales subyacentes a la exploración visual, tanto en el cerebro normal como en pacientes con déficits visuales y oculomotores. También abre la vía para el diseño de futuras prótesis neurales para pacientes con daño cerebral, al tiempo que puede proporcionar información crítica para mejorar el diseño de los dispositivos de visión artificial.