«Estar con quien no sabe si va a poder comer, pero que te ofrece lo que tiene, te hace sentir diminuto»
SOCIEDAD
Nunca, dice Manuel, se llega a saber lo que te vas a encontrar en el Sur hasta que lo ves de frente, «por muy informado que estés y por muchos libros de desarrollo que hayas leído». Nunca supo de la magnitud que ha tenido la guerra en Guatemala, de la convivencia de hasta 23 lenguas distintas «o que cada año se sufren emergencias en la época de lluvia por la situación geográfica del país». «Pero una vez que entras en la dinámica del país y tratas de entender toda la tradición de las tres culturas principales (maya, xinca y garífuna) las acciones que llevas a cabo son más eficaces.
Eso no evita que vivas situaciones muy complejas, «golpes de realidad», las denomina. «Me pasó en una comunidad, no tenían absolutamente nada y nos invitaron a comer, nos dieron la comida y bebida que a ellos les faltaba por educación y respeto. Fue uno de los momentos más vergonzosos de mi vida, estar rodeado de niños y adultos que no saben si van a poder comer, pero que te ofrecen lo único que tienen, te hace sentir diminuto ante ellos».