Adiós a los discos

Javier Pedreira, «Wicho»

SOCIEDAD

La comodidad de poder descargar contenidos de Internet bajo demanda hace ?que el futuro de los discos como medio de distribución sea cada vez más dudoso

27 oct 2008 . Actualizado a las 14:26 h.

Los clientes de la industria audiovisual llevamos años siendo víctimas colaterales de las guerras de formatos que se desencadenan cada vez que los fabricantes de gadgets sacan al mercado el nuevo soporte definitivo destinado a acabar con todos los anteriores.

Muchos recordamos como hace 20 o 30 años había que decidir si adquirir la música en vinilo o en casete, o la lucha encarnizada entre el VHS, Beta y Video 2000 en el mercado del vídeo doméstico, formatos hoy en día prácticamente extintos.

En la música, la llegada del compact disc supuso la práctica desaparición del casete y que los vinilos sean hoy en día casi un objeto de coleccionista, aunque los fabricantes de gadgets no perdieron la oportunidad de intentar introducir por el camino otros formatos como el casete compacto digital, el minidisc o las cintas de audio digital (DAT), por nombrar solo algunos.

En cuanto al vídeo, el deuvedé acabó sin mayores problemas con las cintas, en especial desde que aparecieron los grabadores.

Pero también al deuvedé intentaron jubilarlo con el HD-DVD y el Blu-ray, los protagonistas de la más reciente guerra de formatos, guerra que duró sorprendentemente poco, al anunciar Toshiba en febrero de este año que abandonaba el desarrollo del HD-DVD.

Durante todo este tiempo, tanto los fabricantes de gadgets como los estudios estaban encantados vendiendo los nuevos cacharros a los compradores y, en el caso de los estudios, el mismo contenido una y otra vez a los que quisieran pasar su colección al nuevo formato.

Pero la transición de los formatos analógicos a los digitales escondía una manzana envenenada que quizá los estudios no supieron ver a tiempo o valorar en su justa medida, que era que con el tiempo los consumidores llegaron a tener la posibilidad de realizar copias perfectas del contenido y a manipularlo de múltiples formas gracias a los avances en la informática de consumo, y que además podrían intercambiar ese contenido a través de Internet.

De hecho, el estándar de los cedés de audio no incluye ningún sistema para evitar su copiado, y todos los intentos por incorporarlo a posteriori han demostrado ser un gran fracaso, pues siempre terminan por ser evitados, además de constituir una fuente de problemas de compatibilidad para los usuarios. Y en muchos casos también han sido un problema para los estudios, como, por ejemplo, cuando Sony incorporó en sus discos un software para evitar su copiado que se instalaba en los ordenadores sin avisar al usuario, creando además un agujero de seguridad en estos por fallos en su programación, lo que le costó numerosas denuncias en todo el mundo.