Un estudio sociológico de la Universidade da Coruña sostiene que se impone una «sociedad de bajo coste» que está modificando los hábitos de los consumidores
14 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La moda ha entrado en una nueva era y Galicia es su epicentro. Después de que París fuera el eje de la alta costura artesanal y Londres, Italia y Nueva York se convirtieran en el núcleo de la moda industrial con la producción en serie del prêt-à-porter , hoy estamos inmersos en una tercera fase, la de la moda rápida, con la empresa gallega Zara como líder de este movimiento. «Por primera vez, España y Galicia sí están presentes en el sistema de la moda, pues en las otras fases no habían tenido ninguna presencia», asegura la profesora de la Universidade da Coruña Ana Martínez Barreiro, autora del estudio Hacia un nuevo sistema de la moda. El modelo Zara , publicado en el último número de la Revista Internacional de Sociología .
El estudio forma parte de un proyecto de investigación de mayor alcance sobre La gestión del conocimiento en la industria de la moda en Galicia, realizado por investigadores de la Universidade da Coruña y cuyos objetivos, según esta profesora, se centran en «ver el impacto que ha tenido la sociedad de la información en el sistema de la moda».
Ana Martínez sostiene que el auge de la llamada moda rápida está modificando el comportamiento del consumidor. «Hoy la gente cambia más de ropa porque le ha costado muy poco dinero y porque psicológicamente tampoco le cuesta aparcarla para comprar otra nueva -explica esta especialista en sociología de la moda-. Se está convirtiendo en un consumidor muy dócil, especialmente los más jóvenes».
La socióloga asegura que «asistimos a la desaparición de la clase media y a la aparición de la sociedad de bajo coste, donde todo el mundo puede acceder a prendas de baja calidad pero muy orientadas a la moda».
La creatividad es otro de los aspectos que están cambiando con este sistema. «Antes la creatividad en moda era artesanal, después fue industrial y ahora es difusa -dice Ana Martínez-. Nadie conoce el nombre del diseñador porque la moda está en la calle o en un desfile, donde los informadores la detectan, la pasan a la central y allí se convierte el conocimiento tácito [lo que la gente quiere] en conocimiento explícito».
Si las pasarelas aún mantienen el esquema de verano e invierno, esta nueva etapa de la industria borra los límites de la estacionalidad. «Ya no existen dos temporadas. Las rebajas duran muy poco e inmediatamente llega una nueva colección, porque el sistema no se para nunca», dice Ana Martínez.
Esta socióloga aclara que en este nuevo panorama la prioridad es el tiempo y la velocidad a la hora de producir y comercializar, por lo que el sistema tradicional, que necesita cerca de un año para sacar a la calle una colección, puede quedar anclado. «Un año es mucho tiempo y ahora lo vemos con la crisis financiera -reflexiona-. Es posible que muchas prendas que se diseñaron hace un año ahora no se vendan bien, mientras que estas empresas de moda rápida tienen mayor capacidad de reacción ante una eventualidad».
Es cierto que con la amplia difusión de las prendas baratas, la ropa está perdiendo su papel diferenciador, con decenas de personas vistiendo igual. «Pero es que la moda siempre es primero innovación, luego difusión y, más tarde, cuando algo se difunde mucho, se homogeneiza y entonces vuelve a haber una ruptura en busca de la innovación. Ahora estos ciclos son cada vez más cortos», señala.
La clave de los bajos precios es diseñar en casa, «que es lo que da valor añadido», y producir fuera a menor coste. «Pero los chinos están aprendiendo cada vez más y veremos si en unos años no producen sus propias marcas», vaticina.