Usted lleva cocaína en sus bolsillos. Pero no se preocupe, lo mismo le ocurre a todos los españoles que guardan billetes en sus carteras. Todos los que se hallan en circulación en estos momentos están contaminados por la droga.
Eso sí, en cantidades minúsculas e inapreciables, que si bien pasan totalmente inadvertidas al tacto y al ojo humano no lo hacen para los nuevos equipos de detección química, que no solo permiten averiguar si la sustancia está presente en el papel moneda, sino también en qué grado de concentración. Las nuevas tecnologías aplicadas a este campo son las que han permitido determinar a un equipo de química analítica de la Universidad de Valencia que los billetes españoles contienen las cantidades más altas de cocaína de toda Europa. En concreto se ha detectado una concentración media de 155 microgramos por unidad, una cantidad solo superada en el resto del mundo por la registrada en Estados Unidos. Curiosamente, tanto EE.?UU. como España son, por este orden, los principales consumidores de cocaína del mundo, según la ONU. En España, la tasa de consumo se duplicó entre los años 1999 y el 2005, para pasar del 1,6% de la población de entre 15 y 64 años al 3%, lo que representa más del doble de toda Europa occidental.
«Las cantidades que encontramos son totalmente despreciables, pero denotan un problema social, que el consumo de cocaína ha crecido mucho en España», advierte el coordinador del estudio, el químico Miguel de la Guardia. Pero ¿qué es lo que más le ha sorprendido de la investigación? «Encontrar cocaína en nuestros bolsillos. Me humilla que la cocaína se haya colado en nuestros billeteros», señala De la Guardia. Existe una explicación más sencilla y menos traumática. La contaminación cruzada de los propios billetes y, sobre todo, las máquinas de contar dinero de bancos y cajeros, cuyo cepillo expande las minúsculas partículas de cocaína. Para encontrar un billete virgen fue necesario recurrir a los que están fuera de circulación del Banco de España.