Algunas firmas de peletería ofrecen en verano los servicios ?de una cámara refrigerada para proteger las prendas del calor
19 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las pieles pasan el verano en la nevera. Una vez inaugurada la primavera y concluida la temporada de los abrigos, las prendas realizadas con esta materia natural exigen ponerse a cubierto del calor y la humedad, que son sus peores enemigos. «El exceso de humedad pudre la piel y el exceso de calor la reseca», explican en la firma coruñesa Olga Ríos, que en estos meses ofrece a sus clientas los servicios de una cámara de conservación que mantiene más de doscientas prendas a 12 grados y con un 50% de humedad. «A las pieles les viene muy bien -explican-. Además, en Galicia últimamente está habiendo mucha polilla, que se reproduce especialmente en agosto».
Con un buen cuidado, las prendas de piel pueden llegar a tener una vida superior al medio siglo. De hecho, su larga duración es uno de los argumentos que esgrimen los defensores de este material como una práctica más ecológica que el consumo de prendas que duran una o dos temporadas y generan toneladas de residuos cada año.
«Antes las pieles duraban más, porque las abuelas las utilizaban poco, mientras que hoy en día se usan a diario -explican en Olga Ríos-. Nosotros hemos arreglado prendas que tenían cincuenta años».
La duración depende no solo de los cuidados de la usuaria, sino también de la delicadeza de cada tipo de piel. Visones, astracanes, corderos, nutrias y zorros pasan por ser de las pieles más duraderas. En general, la prendas de pelo alto tienden a ser más resistentes, aunque a veces se tronzan con más frecuencia y requieren más reparaciones. Entre las materias más delicadas, figuran las chinchillas, los armiños y las manchas, aunque estas últimas ya no se utilizan en peletería, al tratarse de animales protegidos.
La primavera y el verano también son las épocas propicias para los arreglos, ya que las piezas de piel, a diferencia de las de confección, siempre se pueden convertir en otra prenda totalmente distinta una vez que, con el paso del tiempo, el diseño empieza a verse algo desfasado. Con un buen asesoramiento, un antiguo abrigo heredado puede transformarse sin problema en una moderna chaqueta aprovechando la materia prima.