En Casa Rivas, en Lugo, no hay carta, pero el comedor se llena a diario, como si de El Bulli se tratase, con una clientela fiel a los platos tradicionales gallegos
17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.No es preciso reservar como en El Bulli, pero a diario hay llenos como los que puede tener el famoso restaurante catalán. Tampoco hay vajillas de diseño, ni empleados uniformados. Por no haber, ni hay carta. Lo que sí hay en la luguesa Casa Rivas (Ronda da Muralla, 177) es de esa deliciosa comida casera que cuenta con un montón de adeptos, aunque las ciudades vayan perdiendo alguno de sus restaurantes tradicionales. Este, por ejemplo, lleva más de treinta años funcionando y tiene buena salud porque hay continuidad familiar.
La cocina tradicional, artesana, como la de toda la vida, de este barrio de Recatelo tiene numerosos fans. Tanto es así que entre las dos y las tres de la tarde suele haber llenos.
Cada día, en una pequeña hoja de papel cuelgan en el cristal de la puerta el aviso de lo que hay para comer. Realmente no les haría falta porque quien más y quien menos sabe lo que hay. No falta el caldo, la sopa, los callos, la carne asada... Todo eso que está vetado en los templos gastronómicos modernos.
José Manuel Álvarez y su madre Josefa son quienes diariamente no solo se ponen al frente de los fogones sino que se encargan de servir la comida, además con un toque muy familiar.
Los secretos
Josefa, la cocinera, no oculta secretos. La clave del éxito, dice, está en los buenos productos gallegos y en preparar la comida casi en el mismo momento de ser servida. Nada de recalentar y mucho menos de microondas. Y mucha atención a los aceites. «É fundamental utilizar un bo aceite, por exemplo, para preparar a carne», advirtió la cocinera que, a su vez, contó que casi a diario se encargan personalmente de obtener todos los productos para seleccionar los más adecuados. Así, por ejemplo, el caldo lleva patatas, grelos y habas producidas casi al lado de casa. Martes y viernes, días de mercado en Lugo, hay callos. Los miércoles, paella, y cada día, un guiso diferente. «Os nosos clientes están satisfeitos. É o que queren. Está ben que haxa xente que faga cociña doutro tipo, moderna por exemplo; nós quedámonos coa esencia, coa que se fixo nesta casa dende hai trinta anos, e non imos cambiar», explicaron en esta casa de comidas que abre todos los días menos los sábados y que ofrece un menú de 8 euros.