Xunta y Sogama reformarán un vertedero en Santo Domingo para mejorar la calidad de vida de cientos de chabolistas
15 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Niños con los pies descalzos se revuelven entre la basura. Hombres y mujeres desafían a la higiene, la salud y el olfato rebuscando de sol a sol objetos recuperables para vender al mejor postor entre un océano de residuos, mientras sus vacas pastan y defecan a su lado con el hocico entre los desperdicios. Es su modo de vida, pero también su condena.
Es la rutina diaria de entre 200 y 500 personas y 50 niños que subsisten en el poblado de Mosca, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana. A pocos metros, su medio de vida: el gigantesco basurero de Rafey, que recibe mil toneladas de residuos al día. Esta es la realidad que aspira a transformar la Dirección Xeral de Cooperación Exterior de la Xunta en un proyecto a cuatro años que pretende que los ciudadanos de Mosca continúen con su modo de vida tradicional, pero de otra forma. Con la asesoría técnica de Sogama, el plan, financiado con millón y medio de euros, pretende apoyar a la población local para la creación de un vertedero controlado en el que se pueda aprovechar el biogás generado por la basura para la producción de electricidad y la instalación de una planta de clasificación de desperdicios que facilite su reciclaje posterior en condiciones higiénicas. O lo que es lo mismo, los paisanos podrán seguir viviendo de la basura, pero dignamente.
«A situación social é alarmante; os nenos, os maiores, as mulleres e os haitianos son os extractos da poboación máis vulnerables. O poboado está separado unicamente por unha cañada do vertedoiro, e diariamente polos seus intransitables e insalubres camiños hai un gran trafego de persoas que soben ao basureiro para gañarse a vida», describe desde Santo Domingo la directora xeral de Cooperación Exterior, Fabiola Sotelo. En la isla también se encuentra el presidente de Sogama, José Álvarez, aún impactado por las «condiciones de vida infrahumanas de la gente». «No queremos -dice- que prescindan de su fuente de ingresos, sino ofrecerles las condiciones para que lo hagan desde una gestión ambiental y sostenible que mejore sus condiciones sociales, laborales y sanitarias». Si la iniciativa funciona, «podría ser replicable a otras zonas de Latinoamérica que tienen el mismo problema», resalta.
Pero el proyecto también tiene un amplio contenido social y humanitario. «En primeiro lugar -explica Fabiola Sotelo- se trata de garantir ás poboacións menos favorecidas a cobertura das necesidades básicas, para o que apostaremos polo servicio de atención primaria ofrecida ás familias, así como a mellora da calidade da vivenda e o saneamento básico do barrio». También se tratará de mejorar la formación técnica y profesional de la población y garantizar que los niños dejen de bucear entre la basura para que puedan ir a la escuela. Para la valorización de los residuos se fomentará la creación de microempresas de recuperación y reutilización de los materiales de desecho.