El arquitecto Gerald Clarke presenta en la cadena británica Channel 5 Build a new life in the country, un programa que sigue a personas en su búsqueda de un nuevo estilo de vida lejos del estrés de la ciudad. Los condados rurales ofrecen numerosas oportunidades, pero cada vez es mayor el número de ingleses que se aventuran en el extranjero a la caza de una segunda vivienda o de un paraje idílico donde hacer un punto y aparte. Los destinos tradicionales de Francia e Italia, cada vez más caros, y la costa mediterránea pierden terreno frente al empuje de oportunidades en Croacia, Marruecos o Portugal. Crece la demanda de casas tradicionales, con personalidad, en un entorno natural y donde llevar una existencia tranquila. Galicia reúne todas estas características y, a pesar de tratarse de una zona relativamente desconocida, pronto podría convertirse en el lugar de moda, a juzgar por su creciente popularidad entre británicos, alemanes y holandeses.
En los últimos cuatro años se ha multiplicado el número de inmobiliarias que ofrecen sus servicios a clientes foráneos, principalmente ingleses. Ha pasado a ser un negocio al que también se han abierto las agencias tradicionales y algunos extranjeros, que se han establecido en Galicia y se ganan la vida en el sector. La oferta comienza a ser amplia y en Internet no es difícil encontrar las empresas: Galicia paradise, Properties in Galicia, Galician Rustic, Galicia Vista, Destination Galicia, Galician Properties... Sus webs detallan terrenos en venta, casas rurales para restaurar o apartamentos en la costa. Todos enfatizan el atractivo gallego y transforman su anonimato en ventajas: una comunidad verde, alejada del turismo masivo y donde se pueden encontrar viviendas a buen precio, sea para restaurar y vivir, sea como inversión.
Integrarse en la vida local
El perfil del cliente tipo está en consonancia con las cualidades de Galicia. Es alguien que busca una casa antigua para restaurar, que aprecia el clima, la comida y el trato de los gallegos, y que, a diferencia de sus compatriotas en el Mediterráneo, no se agrupa en colonias y se integra en la vida local. «Los ingleses no entienden que la gente de aquí abandone una casa de piedra para comprar un piso a 10 o 20 kilómetros», explica Ana López, de Galicia Paradise, una agencia creada en Ferreira de Pantón en el 2003, a raíz de la súbita popularidad que adquirió la Ribeira Sacra gracias a un programa de la BBC. López detalla el interés de sus clientes por restaurar: no les gustan las casas nuevas de granito y, «si tienen una puerta de 100 años o algo antiguo, siempre tratarán de conservarlo». También se rompe el mito de los jubilados: entre sus clientes hay jóvenes de las más diversas profesiones.
En Vigo opera Properties in Galicia, creada en el seno de Cao Inmobiliaria, y que apunta a un mercado de clase media-alta que no busca tanto un inmueble por reformar, sino que prefiere entrar a vivir. De sus clientes, Ana Laso destaca la gran cantidad de información que manejan: «Antes de comprar una vivienda se documentan mucho. Hacen visitas, encargan inspecciones e informes, están al tanto de todos los pasos que hay que dar», relata. Estas personas consultan revistas con consejos sobre cómo adquirir una propiedad en España o publicaciones especializadas que informan del precio medio. Si los ingleses se adaptan a su nuevo entorno, las inmobiliarias gallegas también tienen que cambiar su enfoque. «Nosotros vendemos con mentalidad de fuera, actuamos como actúan ellos», ilustra Laso.
La psicología, en este caso la local, también entra en juego en el caso de Galician Rustic, la empresa de un inglés de Manchester, Mark Adkinson, afincado en Rábade. Confirma que su agenda está repleta de ingleses recién desembarcados en el aeropuerto que buscan casa en Galicia. «Ahora tenemos unas 150 casas a la venta, desde 12.000 euros hasta el millón y medio», dice.