«No podemos evitar el dolor, pero sí enseñar cómo afrontarlo»

SOCIEDAD

08 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando una catástrofe arrasa un pueblo o un accidente inesperado destroza una familia no hay nada que pueda evitar la perplejidad de lo inesperado ni el dolor de los allegados a las víctimas. Los psicólogos no pretenden alcanzar esa meta, solo ofrecer apoyo inmediato para ayudar a encajar el golpe y hacerlo lo menos traumático posible. Ese es el objetivo del grupo de intervención psicológica en catástrofes y emergencias (Gipce) creado en 1995 por el Colegio Gallego de Psicólogos. La red se echó a andar con media docena de profesionales y hoy integra a ochenta.

La coordinadora del grupo es la psicóloga arousana Ana Isabel Martínez Arranz. Considera que el número actual de voluntarios es suficiente, pero cree que aún hay una asignatura pendiente: tener todo el territorio cubierto. En la zona de Ourense y, sobre todo, en Lugo hay lagunas.

Para mejorar la efectividad y la coordinación del grupo con el resto de los equipos de auxilio, el Colegio de Psicólogos ha organizado unas jornadas que se celebraron este fin de semana en la Academia Galega de Seguridade de A Estrada.

Según explica Ana Isabel Martínez, el papel de los psicólogos en las catástrofes es «enseñar a los afectados a afrontar los hechos». «No pretendemos psicologizar todas las situaciones. Nos movilizamos solo en los casos que exceden la normalidad, de cierta magnitud por el número de víctimas o por la situación de alarma que se crea». En ocasiones, los intervinientes de los grupos de auxilio necesitan ayuda. «Viven situaciones muy tensas. Las agrupaciones locales de Protección Civil muchas veces tienen que enfrentarse a accidentes en los que está implicada gente que conocen», explica la coordinadora del grupo.

La actuación de los psicólogos es inmediata y se realiza in situ . En el caso de las catástrofes, la primera necesidad de los afectados es la información. Después llega el trabajo con la red familiar. «No sustituimos a la familia; la orientamos. En una familia siempre hay alguien más fuerte y más activo. Es a ellos a quienes les damos indicaciones de cómo actuar y les explicamos situaciones que se pueden dar. Ayudamos a preservar la intimidad de la familia. No podemos evitar el dolor, pero sí enseñar cómo afrontarlo», indica Martínez.

En A Estrada, además, el jefe de bomberos y Protección Civil de A Coruña, Carlos García Touriñán, solicitó la creación un mando único para ofrecer una respuesta eficaz. Touriñán espera que se consiga con la recién creada Agencia gallega de emergencias para lograrlo.