Sanidad afirma que el alcohol causa daños neuronales a los jóvenes

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

SOCIEDAD

08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La ministra de Sanidad, Elena Salgado, se aferra a los argumentos científicos para apuntalar su polémico proyecto de ley de prevención del consumo de alcohol por menores, cuestionado duramente por la industria del vino y de bebidas de baja graduación. El apoyo a sus tesis lo encontró en un informe que ha encargado a la Comisión Clínica del Plan Nacional de Drogas, en el que incide en los nocivos efectos del consumo del alcohol que, en el caso de los adolescentes, puede provocar daños neuronales, con pérdida de capacidad de memoria y aprendizaje, así como trastornos en el crecimiento de los jóvenes y alteraciones en las relaciones con su familia y entorno. La ministra de Sanidad, eso sí, abogó por que la ley alcance «un gran consenso social», en la línea defendida un día antes por Zapatero, aunque precisó que la ley no es suya, sino del Gobierno y que, por lo tanto, ha obtenido el apoyo de todos los ministros. A su juicio, Rodríguez Zapatero «comparte absolutamente la preocupación por el consumo de alcohol entre los menores», pese a que éste dijera ayer que «sólo» se aprobará el borrador cuando «se haya conseguido un gran acuerdo anterior con todo el sector implicado». Salgado hizo hincapié en que el objetivo de la norma es «absolutamente compartido». En cuanto al informe presentado ayer, los expertos certifican una sospecha: que alcohol y minoría de edad constituyen un binomio explosivo. Que los estragos del alcohol, relacionado con más de 60 enfermedades, son más severos en los cerebros inmaduros de menores y adolescentes, cuya «plasticidad neuronal» es aún elevada, con lo que son más sensibles a la «neurotoxicidad de cualquier droga, incluido el alcohol». En España, donde la media de inicio en el consumo es de 13,7, años, 750.000 escolares de entre 14 y 18 años admiten haberse emborrachado en el último mes. La ingesta de alcohol se combina con otras sustancias -en especial con el cannabis- y en el consumo priman los combinados, 58,4%, incluyendo los de vino con refrescos, la cerveza, 34,1%, y el vino y licores fuertes, 27%. Estos hábitos se traducen en la proliferación de pancreatitis y hepatitis agudas, accidentes vasculares y comas etílicos. Incide también en las relaciones sexuales de riesgo, en embarazos no deseados y la transmisión de enfermedades sexuales.