Crónica | Una narcosala móvil sustituye a los picaderos marginales Este recurso social del Comité Anti-Sida, pionero en Galicia, ha permitido durante su primer año en funcionamiento la recuperación de cinco casos de sobredosis
16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A un solar abandonado en las traseras de la antigua cárcel y a escasos metros de As Burgas, referente turístico de la ciudad, se acerca cada tarde desde hace un año la única unidad móvil de toda Galicia para el consumo de sustancias estupefacientes ilegales, vía intravenosa, en unas condiciones de menor riesgo para la salud. Este proyecto es un viejo anhelo del Comité Anti-Sida de Ourense que busca reducir los riesgos de contagio de enfermedades y aumentar el número de casos recuperables acudiendo al hábitat del drogadicto. Allí reciben un kit de inyección higiénica: jeringuilla, goma comprensora, cápsula de agua esterilizada, toalla desinfectante y filtros. También se reparten preservativos, papel de plata y ácido cítrico. Para usar la narcosala sólo tienen que cumplir unos requisitos mínimos: no pueden trapichear en el interior del vehículo, tienen prohibido inyectarse entre ellos y, al finalizar, deberán limpiar el box de inyección segura. Durante las ocho horas diarias que la unidad está operativa, el mediador social Xesús Fernández, y la ATS Almudena Vázquez, ven pasar por los boxes una media de 15 personas -hay tardes que superan la treintena-, de los que la mitad van a diario. «Nunca hemos tenido ningún problema. Ven que estamos aquí para ayudarles y, poco a poco, nos hemos ganado su confianza», explican. Esta narcosala no se escapa del perfil del adicto a drogas duras: hombre que roza los cuarenta, habitualmente con antecedentes penales, que se enganchó a la droga en los ochenta con la heroína y que ahora supera el mono inyectándose cocaína. Tampoco es raro ver a jóvenes que se inician o a gente que mantiene el difícil equilibrio de compaginar la vida laboral y familiar con el consumo. Con el respaldo de las cifras -250 usuarios diferentes, 9.950 jeringuillas entregadas, 7.878 recogidas y cinco casos de recuperación de una sobredosis-, esta unidad aspira a convertirse en un proyecto piloto, apadrinado por la Xunta, lo que permitiría su expansión.