Morriña

BLANCA RIESTRA

SOCIEDAD

20 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

AQUÍ SE respira furor de Thanksgiving - Día de Acción de Gracias- lo cual se traduce en debilidad general y sentimentalismo. Las señoras preparan el relleno y la ensalada de calabacín. En la universidad algunos estudiantes planean protestar por el genocidio de los indios con pancartas. La Navidad, se asoma por las esquinas envuelta en celofán y parece como que se nos subiese al cerebro y nos ablandase las neuronas. Por ejemplo: el otro día escuché Ondiñas veñen en un concierto de música española en el Centro Cultural Hispánico y fue una experiencia extraterrestre. Como Ziggy Stardust perdido en el espacio, tuve la impresión de que el lugar de donde vengo hubiese desaparecido. Galicia, al otro lado del océano. Onde están os meus amigos. No había nadie más galego por las inmediaciones, es decir en miles de kilómetros a la redonda. Bueno, sí, Clancy Clemens, el jefe del departamento español, que ha hecho el camino de Santiago y toca la gaita galega. Fue entonces cuando, cerré los ojos y recordé á virxe de Guadalupe, patrona de las borracheiras, y volví a ver a mi hermana Fátima cantando ailalelo en las reuniones familiares, y a Sinda rezando el rosario y volví a verme en Santiago con Virginia y los amigos de Corcubión y de Cee, cantando por las tascas. Y por una vez en la vida esas canciones de parranda me llegaron al alma mía, más hecha para el rock que para las conchas. Pero es que uno también tiene su corazoncito.