La malaria, un mal que no cesa

Manu Mediavilla TANZANIA

SOCIEDAD

Crónica | Una visita al corazón de la enfermedad Esta patología vinculada a la pobreza mata cada año a un millón de personas en el mundo, fundamentalmente en África, y se lleva una vida infantil cada 30 segundos

22 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque se puede prevenir, tratar y curar, la malaria (o paludismo) se mira en el espejo de la miseria hasta romperlo: cada año la padecen casi 500 millones de personas, la gran mayoría en países en desarrollo, y se lleva más de un millón de vidas, el 70% de niños que jamás celebrarán su quinto cumpleaños. Al cerrarse en España la Semana contra la Pobreza, en un pequeño rincón de África (continente que registra el 60% de los casos y el 85% de las defunciones) se asoma la doble cara de una patología que cabalga a lomos de la penuria, pero que también podría erradicarse. En Ifakara, capital administrativa del distrito de Kilombero, situada a 320 kilómetros de Dar es Salaam, un proyecto conjunto tanzano-internacional está empeñado en cuadrar ese círculo vicioso de pobreza y enfermedad. En realidad son varios programas que tratan de dar respuesta integral a un problema con múltiples aristas: escasez y carestía de medicamentos y de herramientas preventivas, insuficiencia y mala formación del personal sanitario, mínima educación para la salud de la población... Hassan Mshinda, director del Centro de Investigación y Desarrollo Sanitario de Ifakara), resume en cifras el dramático escenario de Tanzania. El 90% de sus 35 millones de habitantes vive en áreas de alto riesgo de malaria. Cada año se producen 16 millones de casos. Y 100.000 muertes. El paludismo mata, pues, a un tanzano cada cinco minutos. Y como en toda África, donde cada 30 segundos roba una vida infantil, se ceba en los niños: 70.000 de aquellos fallecimientos corresponden a menores de cinco años. Y combatir el mal no es fácil. Dosis inadecuadas, medicación tardía e indicaciones erróneas reducen al 9% los tratamientos eficaces en los niños