Los intelectuales certifican que el islam y Occidente se separan cada vez más

Camilo Franco MONDARIZ-BALNEARIO

SOCIEDAD

Concluyen en los Encontros de Mondariz que la alianza de civilizaciones será difícil Los representantes musulmanes denuncian el daño que hace la lectura regresiva del Corán

21 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La distancia entre Occidente y el mundo islámico crece en lugar de reducirse y los caminos de diálogo son menos transitables de lo esperado. Éstas son dos de las conclusiones de los Encontros en Mondariz Balneario, organizados por la Fundación Carlos Casares y finalizados ayer. Tres días y cinco visiones que no anuncian una funcionalidad inmediata a la supuesta alianza de civilizaciones, argumentalmente situada en el centro de los encontros. Desde la posición de Fernando Vallespín y la resignación a la casi imposibilidad del diálogo entre culturas, a los choques argumentales entre Tariq Ramadán y Antonio Elorza, los puntos de partida manejados en cada caso ofrecen una distancia a la que se va sumando las distintas lecturas sobre el papel de la mujer, los derechos universales y la validez de los derechos individuales sobre los comunitarios. Nadia Yassine, licenciada en Ciencias Políticas y represaliada en Marruecos por participar en actividades sobre los derechos humanos, volvió ayer sobre el discurso de Tariq Ramadán con menos respaldo teórico, pero incidiendo sobre todo «en la mala recepción que Occidente realiza de la cultura islámica». Yassine comenzó así su intervención: «Como llevo velo quizás ustedes vean en mí a una islamista radical o quizá a una terrorista». Esta advertencia por parte de la activista quería evidenciar los prejuicios de una gran parte de la cultura occidental hacia la cultura musulmana. Como hiciera Ramadán, Yassine aseguró que «nada de lo que dice el Corán entra en contradicción con una sociedad moderna y en él se pueden leer versos que animan a la modernización y al cambio». Se refirió también a las lecturas regresivas del Corán y a la influencia que han tenido, dentro del mundo musulmán, como efecto paralizador de los cambios sociales. La última intervención de los encontros la realizó la psiquiatra y escritora Ghita el Khayat, desde la perspectiva laica y deteniéndose en el papel de la mujer en el mundo árabe. La profesora ofreció una perspectiva económica para demostrar hasta qué punto el papel subordinado corresponde también a una explotación laboral. Aseguró que el 70% de la mano de obra mundial era femenina, pero sólo el 1% de la riqueza estaba en manos de mujeres. Esta situación se suma a la desfavorecida situación económica del mundo árabe. La escritora señaló que «los veinte países que forman el mundo árabe tienen un producto interior bruto inferior al español, pero tienen alrededor de 300 millones de habitantes».