Perros y gatos

JUANCHO MARTÍNEZ

SOCIEDAD

17 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA REPERCUSIÓN internacional que ha alcanzado el penoso episodio del perro de Aguiño ha sorprendido incluso a los más avispados gacetilleros, esos que se pasan el día acusando a tal o cual responsable de verse sorprendido por los acontecimientos. La revelación del caso es que la gente ama a los perros hasta el punto que podemos decir que el hombre es el mejor amigo del perro (con excepciones como la del dueño del de Aguiño), e incluso aventurar que hay mucha gente que quiere más a los perros que a las personas, que son muchas (6.000 millones) y molestan bastante. Este amor desmedido por los perros tiene su contrapartida en quienes sienten amor desmedido por los gatos. Perros y gatos no se llevan bien, y lo mismo ocurre en muchas ocasiones entre los bloques de amantes de unas u otras mascotas. Los gatunos siempre dirán que los perros son animales fieles y los gatos, animales libres. Jean Cocteau dijo que los felinos son evidentemente superiores, «porque no hay gatos policía». La gente se ha solidarizado de forma masiva con el pobre perrito de Aguiño. ¿Será porque se identifica con las supuestas virtudes perrunas? ¿Son muchos los conciudadanos que sienten que su fidelidad, su devoción, su entrega al amo -la pareja, el jefe, los parientes con mando- se ha visto recompensada con palos? Si es así, recomendaríamos a los amantes de los perros que diversificaran sus filias. Quizás a todos ellos les iría mejor, y tal vez también al país, si se aplicaran de vez en cuando a imitar las indomables virtudes de los gatos.