Dos cadenas de televisión australianas se enfrentaron abiertamente por una fallida cobertura del rescate de un niño de seis años amenazado de canibalismo por su tribu de la región indonesia de Papuasia occidental. Channel Seven acusó a Channel Nine de haber «saboteado» el reportaje de cinco de sus periodistas, que recibieron la orden de expulsión de Indonesia, tras haber entrado en el país con visados de turismo, lo que les impedía trabajar. Channel Seven acusó a su competidora de haber denunciado las intenciones de los reporteros para impedir que sacaran el reportaje. Channel Nine fue la primera en desplazarse sobre el terreno para revelar la historia de un huérfano de seis años de la tribu de los Korowai, quienes aparentemente querían comérselo, al sospechar que estaba poseído.