Altos y guapos

| O |


CON PERMISO de los lectores que se saltan las páginas de deportes, hoy no queda más remedio que hablar de baloncesto, después del triunfo de nuestra selección. Aunque este deporte ya nos ha dado muchas alegrías, ser los mejores del mundo era un sueño imposible unas décadas atrás, más que nada por imperativo biológico: la estatura media de los españoles ha crecido unos trece centímetros en el último siglo.Hubiéramos dado la talla mucho antes sin el parón que supusieron la guerra civil y la posguerra, y no por imitación del líder invicto de aquellos tiempos, que era algo tapón, aparte de malo (¿vendrá del ferrolano aquello de «home pequeño, fol de veneno»?), sino por el hambre y las malas condiciones sanitarias. Las generaciones de mediados de los años cuarenta y de los cincuenta recuperaron el impulso vertical, pero todavía en los sesenta muchachotes como Fernando Romay destacaban como jirafas muy por encima de la fila de primaria, y las madres de las chicas de más de 1,80 veían con preocupación el futuro (matrimonial) de sus hijas. Así que hasta hace muy poco el deporte para el que dábamos la altura era el fútbol, propio además para la furia característica del país. Desde hoy, por lo visto en Japón, también nos caracteriza la precisión. Nuestros jóvenes han crecido en estatura física. ¿Seremos capaces de crear las condiciones para que crezcan también laboral y profesionalmente? Por muy contentos que nos haya dejado el baloncesto, hay que ser realistas y admitir que eso aún está por ver.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Altos y guapos