Las tormentas obligan a la NASA a aplazar hasta mañana la salida del transbordador y su misión de reanudar el ensamblaje de la Estación Espacial.
26 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?asi cuatro años sin añadir huesos a su esqueleto. A 354 kilómetros de la Tierra, la Estación Espacial Internacional (EEI) espera ansiosa la llegada de las naves que solían encajar las piezas de su cuerpo. Pero desde finales del 2002 nadie ha tocado la estructura de la gran casa del espacio. Hasta ahora. El lanzamiento del transbordador Atlantis marcará el reinicio de la construcción de la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, el despegue sufrió ayer un nuevo retraso. Prevista para hoy, el mal tiempo ha obligado a postergar hasta mañana la salida. La nave deberá cargar dos paneles solares con una longitud de 73 metros que duplicarán la energía de la plataforma espacial. Seis miembros de la tripulación serán los albañiles que retomen el engranaje después del trágico accidente del 1 de febrero del 2003. El transbordador Columbia se desintegró con sus siete tripulantes al reingresar en la atmósfera terrestre. La causa del accidente fue el impacto sobre un ala de un trozo de espuma aislante desprendida del tanque de combustible. La NASA suspendió entonces los vuelos de los transbordadores, que fueron sustituidos por naves rusas. Pero el año pasado volvieron a retomar los viajes para probar nuevas medidas de seguridad y transportar equipamiento ligero a la ISS. El «Columbia» Sin embargo, el fantasma del Columbia ha reaparecido en cada lanzamiento. También en el caso del Atlantis. De esta nave depende que se reanude el gran proyecto espacial en el que están implicadas la Agencia Espacial Europea (ESA), la NASA, Rusia y otros países hasta sumar 16 naciones, entre ellas España. Una colaboración internacional que simboliza la unión de los esfuerzos en la conquista del espacio. El director de vuelos habitables y exploraciones de la ESA, Claude Provensal, manifestó a La Voz que la misión del Atlantis es «vital» para la estación. «Somos optimistas con el lanzamiento del transbordador, aunque el riesgo existe siempre», confesó Provensal. Los expertos no han perdido las ilusiones de cumplir un sueño que costará 100.000 millones de dólares. Laboratorio orbital ¿Pero para qué es necesario tanto gasto y esfuerzo? La estación internacional no sólo permitirá la investigación astronómica, sino que también promoverá proyectos científicos en condiciones de «microgravedad» para facilitar la vida en la tierra, según la NASA. De momento, existen dos módulos, uno ruso y otro estadounidense, de experimentación científica en la estación, pero la ESA lanzará su laboratorio, denominado Columbus, en la segunda mitad del 2007, según Provensal. En mayo la agencia europea también encajará el módulo ATV que servirá para estabilizar la plataforma en la órbita adecuada. Dos piezas más del enorme puzle. Cuando finalice el ensamblaje previsto para el 2010, la estación podrá observarse desde la Tierra, pues será uno de los objetos más luminosos del espacio en la noche. Una estrella que tendrá el tamaño de un campo de fútbol.