Hechos y figuras
02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los grandes duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa , celebraron el sábado sus bodas de plata, además de con una recepción diurna, con una cena de gala en el castillo de Berg. A esta cita sí acudió una infanta española, doña Elena , vestida con un espectacular traje rojo brillante y acompañada de su marido, Jaime de Marichalar , que lucía unos coquetos zapatos de lazo. La familia real búlgara también se amplió de la tarde a la noche con la presencia del rey Simeón y su esposa, Margarita , así como de su hijo Kyril y Rosario Nadal , que lució un vestido de gasa con bodoques. Otra de las casas reales que enviaron más representantes por la noche que durante el día fue la belga, ya que a la reina Fabiola se le sumó su sobrino, el príncipe Felipe, y su esposa, Matilde , que llevaba un conjunto en blanco y negro con la falda de vuelo, y un recogido goyesco. y María Teresa Mestre -cubana que vivía desde pequeña exiliada en Nueva York- se conocieron siendo estudiantes y se casaron en febrero de 1981. Aunque su relación siempre pareció perfecta, hace unos años la propia María Teresa confesaba los problemas sufridos con su suegra, la gran duquesa Josefina Carlota, que la rechazaba por ser plebeya. Pese a los avatares y las crisis, el matrimonio se ha mantenido hasta cumplir los 25 años de casados. En este tiempo han tenido cinco hijos: Guillermo de Luxemburgo (el heredero), Félix (quien sin casarse ya los ha hecho abuelos), Luis, Alejandra y Sebastián . Miles de personas acudieron al Arena Stadium de Amsterdam para participar en una fiesta de baile que se denominó White Sensation, y que tenía una única condición: ir vestido completamente de blanco. Varios disyoqueis de prestigio amenizaron una fiesta en la que hay ya 21 países interesados, desde Estados Unidos a Israel, China o Sudáfrica. En China, hay mucha gente pendiente de la llegada del tren a Lhasa, en el Tíbet, procedente de Pekín, un trayecto de miles de kilómetros que lleva más de 48 horas -son tres los maquinistas que se turnan- cubrir a una media de 120 kilómetros por hora. Dada la singularidad de trayecto, el tren tiene mascarillas de oxígeno y cristales protectores de rayos ultravioleta, y en su tramo final está prohibido fumar. Todo se debe a que viajará a más de 5.000 metros de altura, en lo que es el recorrido ferroviario más alto del mundo. El presidente chino, Hu Jintao, ha considerado el nuevo ferrocarril un «magnífico logro conseguido en el impulso de modernización socialista», que se suma a otros como el lanzamiento de naves tripuladas al espacio o la terminación de la presa de las Tres Gargantas. Para viajar de Pekín a Lhasa se puede escoger un vagón de camas blandas, uno de camas duras (tomado en el viaje inaugural por los periodistas) o uno de asiento, que vale unos 45 dólares.