Árboles

JUANCHO MARTÍNEZ

SOCIEDAD

MEDIO FERRADO | O |

14 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

NO hacía falta que Tolkien se pusiera de moda, y con él sus árboles andantes, para que apreciáramos a los gigantes del reino vegetal. Tampoco hacía falta la baronesa Thyssen, pero los ha traído de nuevo a las portadas de los periódicos, donde no suelen estar. La prensa es voluble y pejiguera, y ahora pone en cuestión la campaña en que se ha empeñado la aristócrata con el descubrimiento de que ella (es un decir) también cortó árboles para la reforma de su museo. ¿Invalida eso la defensa que hace doña Tita de los plátanos y las acacias japonesas que dan sombra al paseo del Prado? Pues no. Y además tiene conocimiento de causa, que para algo fue novia de Tarzán. Pero la prensa de hoy está contagiada por el penoso método dialéctico en el que se ha embarcado la política, el de «pues tú también», o «pues tú más», y por una pobre exclusiva se olvida de los valores que después tanto echamos de menos. Los viejos árboles deberían ser objeto de defensa indiscutible para la prensa, como lo son los monumentos nacionales o los vinos con denominación de origen. Ellos aseguran el suelo y regulan el ciclo del agua. Como señala Francisco Díaz-Fierros en su interesantísimo libro A cuestión ambiental en Galicia , las sociedades de amigos de los árboles fueron germen de los movimientos conservacionistas, esos para los cuales el mundo no es una herencia que nos ha tocado, sino un préstamo que nos hacen nuestros hijos. A ver si nos lo vamos aplicando.