Desde que comenzó a funcionar, el 11 de octubre de 1968, hasta ahora, la central nuclear pionera de España ha generado electricidad durante 1.688 días sin paradas automáticas, y ha interrumpido su actividad 388 días por recargas de combustible o por averías. El desastre de Chernóbil y, sobre todo, los achaques detectados en Zorita en el último lustro, aceleraron su final. La puntilla, para muchos, se la dio quizá su adversario más tenaz, la organización Greenpeace. Después de muchos años de hostigamiento y denuncias, un grupo de activistas puso en ridículo la seguridad del recinto. El 25 de abril del 2002 decenas de ecologistas accedieron a la instalación nuclear y algunos se encaramaron a su cúpula para desplegar una gran pancarta: «Zorita. Cierre ya». Los verdes y el Gobierno de Castilla-La Mancha recrudecieron su campaña contra Zorita, a la que el entonces presidente, José Bono, bautizó con su claridad habitual como «la vieja cafetera». En septiembre, el CSN proponía acelerar el cierre de Zorita. El año 2004 fue el más brillante para la central: consiguió un récord histórico de producción al alcanzar 1.246 gigavatios hora. En 2005 produjo 1.161 gigavatios hora, el 75% de la demanda anual en la provincia de Guadalajara.