Samuel Eto'o

FEDERICO F. DE BUJÁN

SOCIEDAD

LA GOLETA | O |

09 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LO HE escuchado en un programa de entrevistas. Apenas tenía referencias personales suyas. Recordaba cuando ofendió gravemente al Real Madrid para celebrar el triunfo del Barça. También sabía que le insultan por ser de color. Tiene aspecto de buen muchacho. Su mirada limpia inspira confianza. Su palabra amable revela sinceridad. No manifestó rencor contra quienes le vejan. Tuvo humor para reírse de esos ataques. Dijo que le gusta el color negro y también que es un negro que cobra como un blanco. Hubo un tiempo en que la influencia social se transmitía desde el servicio en la política, el ejercicio de ciertas profesiones o el cultivo de las Bellas Artes. Existía un prestigio derivado de la función y un influjo emanado de la persona. Hoy los ídolos son otros. Entre estos están los deportistas de élite, especialmente, los futbolistas. El fútbol, que ha sido siempre un fenómeno de masas, ha experimentado últimamente una proyección social más allá de los límites deportivos. Muchos jugadores de los grandes clubes son referentes sociales: lo que dicen, visten, piensan o como viven, son conductas imitadas e imitables por un porcentaje amplio de la población. No es tan importante que hayan cambiado las ocupaciones con influjo social. Lo preocupante es que algunos de los nuevos modelos se comportan de forma poco edificante. Eto'o vino a España con 14 años. Dijo que le cuesta creer a dónde ha llegado, que es consciente de ser un privilegiado y que da gracias a Dios porque también él pudo llegar, o no llegar, en una patera. Recordó con gratitud a los que le han ayudado. Cree en el esfuerzo diario, en la obligación de dar lo mejor en el campo, en la responsabilidad de contentar a la afición. Considera que un campeonato no se gana con un conjunto de estrellas sino con disciplina de equipo. Está comprometido con causas sociales. Recuerda las necesidades acuciantes de su querido continente africano. Piensa regresar a Camerún a devolver lo mucho que la vida le ha dado. Es un ídolo en su tierra. También aquí. ¡Ojalá su comportamiento esté a la altura de sus declaraciones!