06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

BANGLADESH es uno de los países más pobres del mundo. Lo es desde hace muchos años demostrando una tenacidad en nuestro concepto de pobreza resistente incluso a la ayuda al desarrollo. Por esa razón, un equipo de expertos británicos decidieron analizar un poco más a fondo qué estaba fallando en los intentos de reanimación a ese país. Y concluyeron resultados sorprendentes. El primero, que los habitantes de Bangladesh eran (o, mejor dicho, declaraban ser) mucho más felices que los ingleses. Tres de cada cuatro decían que eran felices, y cuatro de cada diez, muy felices. Presos de la perplejidad, los investigadores preguntaron y descubrieron que la felicidad en Bangladesh (¿sólo en Bangladesh?) está relacionada con el éxito en las relaciones interpersonales, el amor y el respeto en la familia y en el matrimonio. Así, las parejas asumen roles tradicionales, pero son mejor consideradas aquellas en la que los dos toman las decisiones y se demuestran respeto; los ancianos viven con sus familias y reciben ayuda económica de sus hijos... Pasan hambre, a menudo en muchos casos, pero esas carencias son mucho menos relevantes que la armonía y la consideración en sus universos interpersonales. Se dice que a mayor conocimiento mayor infelicidad. Nosotros evolucionamos a toda pastilla con el objetivo siempre de ser más felices o hacer más felices a los de nuestro entorno. ¿En qué punto de esa evolución empezamos a equivocarnos?