La pasión, según los científicos, tiene límites (12 meses) y la culpa es de la química. Los gallegos, además, no creen en Cupido y la mayoría dicen que se enamoran poco a poco
13 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Hormigueo en el estómago, pulso acelerado, ansiedad, calor y escalofríos, falta de apetito e insomnio. El cuadro es el del estado de enamoramiento. Si siente eso, sepa que Cupido ha hecho su aparición. Pero ¿de dónde viene? Filósofos y poetas han reflexionado sobre el amor y ahora lo diseccionan los científicos para explicar qué es ese «sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser», según define la RAE. La química, y no el romanticismo, dicen los investigadores, tiene mucho que ver en la experiencia amorosa. Cada vez se extienden más las teorías que defienden el amor como un proceso bioquímico. Así, hay amores efímeros (por lujuria y que duran lo que dura el subidón de testosterona), amores apasionados (con la dopamina y norepinefrina por las nubes) y amores seguros y duraderos (con altos niveles de oxitocina y vasopresina). Otras teorías también señalan a las endorfinas y feniletilaminas como desencadenantes del amor. Sin embargo, expertos de la Universidad de Pisa (Italia) están convencidos de que la pasión es una enfermedad comparable al trastorno obsesivo compulsivo. En ambos estados, afirman, las personas tienen poca serotonina, que es la que reduce el estrés. El principio del fin Uno de los últimos hallazgos científicos sobre el amor le ha puesto fecha de caducidad a la pasión. La tesis llega también de Italia, de la Universidad de Pavía, y en ella se asegura que la euforia de los enamorados se desvanece tras el primer año de relación, justo cuando baja la concentración de una molécula conocida como Factor de Crecimiento Nervioso (NGF). Aun así, otros investigadores cifran la pasión en dos años y algunos incluso la elevan a cuatro. «El amor no es estar enamorado. Hay que desarrollar la intimidad y tiene que haber un compromiso y una perspectiva de futuro. Si no, no abres tu corazón», apunta Mercedes Carreño, psicóloga del Centro de Orientación Familiar de Fontiñas, en Santiago, y autora de un estudio gallego sobre relaciones amorosas. ¿Y por qué nos enamoramos de una persona y no de otra? Algunos científicos creen que aún pesa, de forma inconsciente, la necesidad de garantizar la reproducción. Otros aseguran que, sin saberlo, se buscan parejas a imagen de los progenitores o por complementariedad. «Hay nuevos condicionantes porque hay nuevos estilos de vida. Hoy ya no se ve a un chico o chica como hace años ni tampoco como se verá dentro de media hora», explica Vicente González, sociólogo de la Universidade da Coruña. «Alguien nos atrae mucho, pero si pone los pies sobre la mesa y eructa, algo que no te gusta, te deja de gustar», apunta Carreño. De hecho, sólo el 23% de los gallegos, según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística, aseguraron haber sentido flechazo. La mayoría se enamoraron por el carácter del otro, su fidelidad sexual o sus valores.