A pocas horas de la Nochebuena quería traerles a ustedes una imagen algo diferente de la Navidad. Ya saben, unas fotos en las que no salgan luces ni preciosas niñas con un oso gigantesco de peluche... fotos que representen una realidad navideña llena de esperanza -los humanos somos optimistas porque sobrevivimos ante cualquier situación- pero sin los filtros de la publicidad. Y buscando buscando encontré estas tres -podían ser más y diferentes- que me llamaron especialmente la atención. Por ejemplo, en la imagen más grande vemos a August Glienke y su hijo Sven que se dedican al transporte de árboles navideños en la localidad alemana Luettmoorsiel. Me parece fantástico ese contraste entre las vías tan cuidadas, en una zona perfectamente diseñada y ordenada, y esa vagoneta tirando a cutre más propia de un filme de Buster Keaton que del próspero motor europeo. La otra imagen es de una china que vive en la localidad rusa de Jabárovsk -oficialmente, sólo hay 35.000 chinos en Rusia- y que como ven tiene que luchar contra un frío auténticamente siberiano. Está vendiendo cosas en un mercado callejero y por el aspecto del pasamontañas es fácil deducir lo que está sufriendo. Y es que eso de ver nevar a través del cristal de una vivienda unifamiliar con calefacción y chimenea es muy de Solo en casa, pero tiene poco de real en medio mundo. Termino este periplo navideño con un niño. Imposible no hacerlo, aunque en este caso es un niño muy especial. El crío forma parte de una escuela de Jerusalén en la que hay 313 estudiantes de entre 3 y 12 años, la mitad árabes y la mitad judíos. Todos celebran estos días la Navidad, aunque me gustaría saber cómo lo hacen si ninguno cree en ella. Espero que no se limiten a ponerse chaqueta y gorro de Papá Noel que, por cierto, es roja gracias a Coca Cola. Antes era verde, como la naturaleza. Ethan Hawke pide clemencia para una mujer condenada por asesinato Como no todo va a ser Navidad, les traigo más noticias, como la de Ethan Hawke, que ha pedido a las autoridades de Nueva Jersey clemencia para Melvina McClain, quien cumple en prisión una pena de 30 años por el asesinato de su novio, un oficial de policía. Hawke pide la conmutación de la pena de McClain, de 65 años, para que «pueda vivir los últimos años de su vida ayudando a sus hijos y nietos, y a otros que han aprendido de su ejemplo de redención». Al parecer, la madre de Hawke conocía a la presa, que era una funcionaria del ayuntamiento que padecía de estrés psicológico por el largo historial de abusos y maltratos desde que tenía 18 años. ¿Tendrán los Príncipes de Asturias uno de esos libritos tan de moda sobre las cosas de su bebé durante el primer año? Ya saben, esos tomos, mitad libro mitad álbumes en los que se apuntan cuándo babeó el niño por primera vez, cuándo estrenó el trasero como asiento, en qué momento se zampó el primer trocito de pan... Lo digo porque a mis amigas, que me torturan constantemente obligándome a leer estos libros (casi diría a aprenderlos, dicho sea con todo el cariño) les hace especial ilusión apuntar dónde se fue el bebé de vacaciones por primera vez. En el caso de nuestra doña Leonor , ese viaje será a Lanzarote, concretamente a la residencia real de La Mareta, donde la Casa Real tiene un chalé que le regaló Huseín de Jordania y al que acuden con cierta frecuencia.