Los docentes muestran su decepción por la pérdida de peso de sus disciplinas en el sistema educativo y advierten del lastre que supondrá para la sociedad futura
18 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.«Si alguien dice que no sabe quién es Cervantes, lo llamamos ignorante, pero si a quien no conoce es a Maxwell lo tomamos como algo normal. Si alguien no leyó el Quijote decimos que es inculto, pero si comenta que la segunda ley de Newton tiene que ver con un chorizo nos reímos y pensamos que es un chiste». Las consideraciones de José Facal resumen el sentir generalizado entre los profesores de Ciencias de Galicia. Trescientos de ellos asisten este fin de semana al congreso que organiza su asociación gremial, Enciga, que preside Facal. Un sentimiento predomina: las Ciencias están minusvaloradas, no ocupan el mismo rango que las Humanidades y buena prueba de ello es que apenas han generado debate en la LOE: «La Religión, que tiene que ver con las creencias, ocupa portadas en los periódicos, mientras que no se dice nada de las disciplinas fundamentales en una sociedad que va camino de ser eminentemente científica», opina Facal. Los profesores de Ciencias consideran que de esta situación hay un claro culpable: el sistema educativo. Varias asociaciones intentaron variar esta tendencia: «Sólo conseguimos que en la LOE se dé una asignatura de Ciencias en el bachillerato de letras», señaló el presidente de Enciga. «Vivimos nun mundo cambiante, onde a ciencia, necesaria non só para avanzar, senón tamén para vivir como o facemos, está caendo na consideración social como algo innecesario», señala Antonio Gregorio Montes, uno de los coordinadores del congreso de Enciga. Y no tiene que ver con la forma de dar clase. El problema, a juicio de los docentes, hay que buscarlo en las raíces del sistema: la falta de horas para impartir sus materias. Y en esto, la LOE nada viene a solucionar. En el congreso de Ribadeo se presentaron varias encuestas significativas. Una de ellas, realizada por dos profesores de los institutos de Cacheiras y Ames a 283 alumnos, pulsaba el conocimiento de Einstein. Sólo un 30% citaron la teoría de la relatividad como una de sus aportaciones más sobresalientes. En el Año Mundial de la Física, en el año de Einstein, sólo el 15% sabían que recibió el Nobel por el efecto fotoeléctrico. El papel de los medios de comunicación fue analizado en otra ponencia. La televisión es el principal instrumento de formación científica, pero prima lo seudocientífico, que nada o casi nada ayuda. Facal no duda al respecto: «La responsabilidad de los mass media es astronómica». Incomprendidas, las Ciencias combaten por no caer en la resignación. José Facal apunta la solución: «Deberíamos tener más horas para dar clase. El déficit que se está generando en las formaciones futuras es enorme».