UN aficionado al fútbol supuestamente negado para las matemáticas y probablemente nulo para los silogismos filosóficos puede entender perfectamente complicadas combinaciones como las que hace unas semanas estaban en boca de todos. Recordemos que España se clasificaba para el mundial si: ganaba sus dos partidos y Serbia ganaba uno y perdía otro, o Serbia ganaba uno y empataba otro; y recuperaba cuatro goles de desventaja en el goal average general o ganaba un partido y empataba otro, siempre que Serbia sólo consiguiera un punto y Bosnia no ganase sus dos encuentros. O que España iba a la repesca si: hacía lo mismo que Serbia o si Bélgica y Bosnia no ganaban sus dos partidos o conseguían los mismos resultados que España. Si usted no logra captarlo a la primera, y ni siquiera a la segunda o a la octava, ¿es que tiene sus facultades cognitivas mermadas? Si hasta un niño de 6 años se sabe de memoria todo el cálculo de probabilidades posibles para que un equipo de mantas sea un milagroso dream team , es que es usted de otro planeta. En el planeta fútbol todo el mundo es así de listo. Es una sabiduría bastante inútil, como aprenderse de memoria las páginas amarillas, pero mantiene la mente ágil. El fracaso escolar no se explica teniendo en cuenta que cualquier chaval es capaz de chaparse datos inverosímiles como esos. Habrá que añadir la asignatura de Teoría del Fútbol para subir la nota media nacional.