Los divorciados continuarán sin poder comulgar

María Signo CORRESPONSAL | ROMA

SOCIEDAD

Son muchos los temas que estos días suscitan la discusión de los obispos reunidos en Roma para celebrar el primer sínodo del pontificado de Benedicto XVI. Temas como el aborto, la comunión a los divorciados o incluso la conveniencia o no de que ésta pueda darse en la mano, son algunas de las cuestiones candentes en muchos sectores de la Iglesia. Uno de los temas de debate se ha centrado en el matrimonio y el papel de la eucaristía. Se ha hablado de la posibilidad de que los divorciados participen en este sacramento del que están excluidos por no admitir la Iglesia el divorcio y por ello siempre se les ha negado la comunión. También debe ser negada a quienes se conviertan si no se renuncia a la poligamia. También el sínodo se ha opuesto a la intercomunión, es decir las celebraciones con cristianos no católicos. Votar a «abortistas» En la primera hora de «libre discusión» introducida por Papa Ratzinger dos temas han centrado el debate: cómo hacer valer el principio de «pecado» a quien vota a un político que «admite» el aborto y los motivos teológicos que existen para mantener el celibato de los sacerdotes. La primera es una cuestión importante en Estados Unidos y por ello al arzobispo Levada ha puesto de manifiesto cómo esta cuestión ha supuesto una división dentro de la Iglesia de aquel país. Tampoco se aceptó ninguna apertura para los sacerdotes casados aunque preocupa la escasez de vocaciones: «Si no hay sacerdotes suficientes, se distrubuirá de otra manera el clero». No todos los obispos están de acuerdo.