Especialistas de toda España se reúnen esta semana en A Coruña para debatir la situación y el tratamiento de la epidemia del siglo XXI, la insuficiencia cardiaca
11 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La epidemia del siglo XXI no es el cáncer, sino la insuficiencia cardiaca. Pese al temor que tiene la población al cáncer de pulmón, otra dolencia como la insuficiencia cardiaca, a la que se da menos importancia pese a sufrirla más personas, tiene un pronóstico igual de preocupante: la supervivencia a los 5 años de estos pacientes es sólo de un 50%. Este mal del corazón afecta a uno de cada 100 españoles de más de 40 años y al 10% de los mayores de 70%. Pero el problema es que pese a su mal pronóstico, la prevención es una de las asignaturas pendientes. Éste será uno de los temas que desde el próximo jueves 16 hasta el sábado 18 de junio abordarán los especialistas reunidos en la segunda reunión anual de la sección de insuficiencia cardiaca, trasplante y otras alternativas terapéuticas de la Sociedad Española de Cardiología, que se celebra en A Coruña. La cardióloga Marisa Crespo, presidenta de la sección y responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca y Trasplante del hospital Juan Canalejo incide en que hoy una labor fundamental es conseguir la prevención y que los pacientes que ya están en tratamiento la sigan. -¿Es preocupante el aumento del número de personas con insuficiencia cardiaca? -El aumento de casos de insuficiencia cardiaca es, en parte, una consecuencia de una mejora en la medicina. Hace años no había tanta supervivencia a los infartos. Las unidades coronarias han evitado que una persona muera de un infarto, pero el daño del corazón queda hecho y puede en el futuro llevar a la insuficiencia cardiaca. La gente vive más, pero olvida la prevención y eso es un problema, sobre todo contando con que el 50% de los pacientes que se diagnostican fallecen a los cinco años. Además, la supervivencia es tanto menor cuanto más avanzada está la enfermedad y no hay que olvidar que las causas más frecuentes que producen un daño en el corazón son la hipertensión arterial y la enfermedad coronaria. -Poco halagüeño... -Sí. Es preocupante, especialmente si se tiene en cuenta que casi la mitad de los pacientes que ingresan por insuficiencia cardiaca reingresan en el plazo de seis meses desde la primera hospitalización, y estamos hablando de una dolencia que es la primera causa de ingreso en España. Pero lo más importante es que la mayoría de estos ingresos podrían haberse evitado si se cumpliese estrictamente el tratamiento. -¿Porque se incumple? -Hay muchos factores, pero piensa que son muchos fármacos. Son combinaciones de muchos medicamentos y hay que tomar todos, varias veces al día y tomarlos bien. Tenemos que trabajar en ello. En el congreso de la próxima semana se va a incidir en este aspecto. Es una labor muy importante y el papel que pueden hacer los médicos de familia, los más próximos al paciente, para conseguir que se reduzcan los reingresos es crucial. -¿Qué se puede hacer para frenar la epidemia? -Actuar aún antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas, los síntomas, eso es lo que hay que hacer. Ahí es donde hay que centrar la actividad. Tenemos que ir a detectarlo más precozmente. De hecho, hoy en Estados Unidos ya se consideran pacientes las personas que no han desarrollado aún ningún síntoma pero presentan algunos factores de riesgo, porque sabemos que siempre empiezan por ahí. Hay que controlar el peso, potenciar el ejercicio, controlar la tensión arterial, el colesterol, abandonar el tabaco y el alcohol... -Pero como concienciar a una persona de treinta o cuarenta años de que su tensión alta le va a desencadenar una insuficiencia cardiaca? -No hay información suficiente. Pero la gente debería saber que los factores principales de riesgo para dañar al corazón son el colesterol alto, la hipertensión arterial, la obesidad o el tabaquismo. La presencia de estos factores nos indica que ya se está en la fase inicial de esta enfermedad. Y es dónde habría que empezar a actuar, ya que si el tratamiento se demora a cuando se produzca el daño en el corazón (por ejemplo, un infarto), las expectativas de éxito con el tratamiento son menos útiles. La Sociedad Americana del Corazón ya considera enfermos a las personas que no tienen síntomas pero si estos factores de riesgo. Controlando eso, se prevendría la enfermedad. Es cuando se puede conseguir más eficacia en el tratamiento, cuanto más precozmente se detecte y antes se empiece a tratar. Hay un gran desconocimiento. Aunque la insuficiencia cardíaca es un problema público de gran importancia no existen esfuerzos sanitarios para detectarla y tratarla en sus estadíos iniciales, como sucede con el cáncer de mama o la osteoporosis. -¿Cómo se evita el reingreso en las personas que ya son pacientes? -No sólo es una labor de los profesionales médicos, también de los pacientes y sus cuidadores. Estamos elaborando manuales para orientar a la familia. Por ejemplo, se consigue mucho sólo controlando unas pocas cosas: llevar una dieta sin sal, controlar a diario el peso y guardar estrictamente el tratamiento. Sólo con esos tres pasos se conseguiría un gran beneficio.