Declaraciones de dirigentes eclesiásticos y de formaciones políticas conservadoras al respecto de un cambio legislativo que inminente e histórico para España: «La nueva ley significará la debacle definitiva de la familia tradicional española». «Es una ley rechazable moralmente, que no podría ser aceptada por ningún católico, ni gobernante ni gobernado». «Esta legislación, más que un remedio al mal que se intenta atajar, es una puerta abierta a la generalización del mal». «El matrimonio y la familia son instituciones naturales anteriores al Estado, básicas en el ámbito moral y social, realidades que pertenecen a lo más entrañable del ser». «Si el proyecto de ley al que nos referimos llegara a promulgarse, quedaría seriamente comprometido el futuro de la familia en España y gravemente dañado el bien común de nuestra sociedad». «La ley supone la introducción legalizada de una permisividad que socava las bases más firmes de la sociedad y de la familia». «Pedimos a cuantos puedan influir en la modificación de nuestro derecho de familia, especialmente a los legisladores, que mediten muy seriamente sus determinaciones». Aclaración: la ley a la que se refieren los entrecomillados es la del divorcio, aprobada en 1981. Las declaraciones fueron hechas ese mismo año, veinticuatro años antes de la legalización del matrimonio gay. En 24 años repetiremos ejercicio.