VIDAS EJEMPLARES
12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.JUGUEMOS a vaticinar quienes pitarán en el siglo XXII: - China : A finales del XXII será la indiscutible primera potencia. Crece a un 8.3% anual y en los 10 últimos años su PIB ha aumentado un 121%. Son 1.310 millones de chinos (1/5 de la población mundial), disciplinados y fanáticos del curro. Ya fueron grandes y sofisticados en nuestro Medievo, cuando los europeos éramos unos gañancetes que andábamos a espadazos con los árabes, pero entonces no les intereso el mundo exterior. Hoy sí: somos ya su colonia comercial. - India : De la miseria a superpotencia. Más de mil millones y crecen casi a ritmo chino (6%). Los indios están especialmente bien dotados para las matemáticas y la industria del entretenimiento. Comienzan a ser los tigres emergentes de la informática. En el siglo XXII, Bombay será el Hollywood de Asia... y Asia, la capital del mundo. - Brasil: Será la meca de la creatividad. Ya es la sociedad culturalmente más efervescente del planeta y no es un secreto que Sao Paulo ha desplazado a Nueva York como la capital cool del orbe. En el futuro, Brasil hará industria de su desbocada alegría. - USA: Hoy es Roma en su cénit. Puede invadir cualquier país en cualquier rincón. Y manda también en las ideas: fabrica el pensamiento con eco. Los Fukuyama y los Hungtinton han sustituido a los Sartre y los Wittgenstein de la Vieja Europa, hoy incapaz de exportar intelectuales de predicamento mundial. Pero en el siglo XXII la Roma americana declinará ¿Razones? No habrá fondos que soporten su gendarmería planetaria; tendrá una enorme dependencia del capital exterior para taponar la gangrena de sus déficits y las pústulas de pobreza que anidad en el país estallarán. - UE: Aún será un remanso de vida buena, pero perderá toda influencia. Se está rezagando en patentes tecnológicas (sólo comparándonos con Taiwán ya nos ponemos colorados) y carece de un poder único que fije objetivos. Además, absorbe bolsas de inmigrantes quintacolumnistas que la detestan. - Mundo árabe: En 60 años el crudo no valdrá nada (habrá energía a mares con la fusión nuclear) y perderá todo interés. Entonces, con cinco siglos de retraso, los musulmanes harán la revolución ilustrada y separarán, ¡al fin!, iglesia y estado.