ENTRE TINIEBLAS
06 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Según una macroencuesta del BBVA dada a conocer la semana pasada, los universitarios españoles del siglo XXI son abiertamente tolerantes, con ideas más bien progresistas, altos ideales, una suficiente capacidad para dudar y preguntar y un significado volumen de confianza en su futuro. Probablemente igual que los universitarios de los años 60 -que han quedado como una leyenda para Historia- o, en definitiva, los de cualquier época. Las ideas, la renovación, las cosas que bullen suelen hacerlo en las universidades o en los bares, normalmente de noche. Y muchas veces los protagonistas utilizan indistintamente los dos escenarios. Así que, en ese sentido, las cosas van como razonablemente se suele pensar que deberían de ser. Lo que ya no está tan claro es que la mayor parte de estos universitarios no tenga muy claro cómo ni cuando salir de la tutela paterna y que una cuarta parte de ellos hayan decidido que quieren ser funcionarios, alentados seguramente por aquello de que el garbanzo del funcionario es duro, pero seguro. Esa legítima aspiración, la del garbanzo seguro, es algo que crece con la vida, una vez que te vas cargando con responsabilidades y firmando hipotecas, pero que no debería estar tan sólidamente instalado entre la chavalada universitaria. Si a los 21 años el 25% quiere ser funcionario, a los 30, más de la mitad ya estarán seriamente afectados por el virus del garbanzo. Y eso, no hay sistema que lo aguante.