(Palacio de La Moncloa. Minutos previos al Consejo de Ministros. Zapatero se acerca a Jesús Caldera, que acaba de regresar de Holanda: -¿Qué hay de lo mío? -pregunta ZP. -Lo siento, presidente, pero últimamente lo miran mucho. Sólo te he podido traer unas semillas. -¿Unas semillas? ¿Te crees que me voy a poner ahora a cultivar en los jardines de la Moncloa? Eres un manta. Voy a ver a Elena, que ahora con lo de la distribución en las farmacias catalanas... -Es mejor que le preguntes a la Narbona -dice Caldera- que la Salgado es una talibana. El otro día le pedí un papel y me dio una guía titulada: «Aprende a decir no» En otro rincón, Moratinos cuchichea con Carmen Calvo. ZP acude por sorpresa y los dos ministros esconden rápidamente las manos. -¿Qué escondéis? -pregunta el presidente. -¡Nada! -Contestan los dos a la vez. -¿Queréis ver como os quedáis sin ministerio? A regañadientes, Moratinos desliza a ZP una sustancia oscura. «Afgano puro. Cuídalo que no tengo más» -susurra-. -Esto no puede seguir así. Se me va a agriar el talante. -murmura ZP. Comienza la sesión. El presidente pide a López Aguilar que prepare un anteproyecto de ley para legalizar el cannabis.) El Nota se despertó y censuró la sonrisa que se le había instalado en la cara. En aquel momento sólo se le ocurrió pensar una cosa: «Tengo que cargar menos los petas».