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Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO

SOCIEDAD

XOAN A. SOLER

El sistema educativo que quieren los profesionales gallegos Los expertos reclaman reducir las asignaturas, implicar más a los padres y reforzar la atención a los alumnos que más lo necesiten

24 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«Dende hai uns anos, todo o mundo fala do ensino sen ningún rubor, e sen coñecemento». Los profesionales de la educación se han vistos inmersos en un debate sobre el fracaso escolar que aseguran no está bien orientado, desvía los auténticos problemas de la educación y no plantea soluciones reales. Alberto González, director xeral de Centros e Inspeción Educativa de la Xunta, Olga Patiño, presidenta de la Confederación Gallega de APA públicas, Paz de Bescansa, vicepresidenta de la Confederación Gallega de APA privadas, Anxo Louzao, secretario nacional de CIG-Ensino y Manuel López Mejuto, director del instituto Xelmírez de Santiago, aportan su propia visión sobre la situación de los escolares gallegos. El 40% de los alumnos gallegos de quince años ha repetido al menos una vez. ¿Puede llamarse a eso fracaso escolar? «Eu creo que non, senón que hai posibilidades durante unha serie de anos de encauzar a educación dun rapaz. Estou pensando mesmo nos que supostamente son os máis fracasados, os alumnos de programas de garantía social, que moitos aparecen inseridos no mundo laboral sen ningún trauma», asegura Mejuto. Olga Patiño coincide con este argumento: al igual que un niño da los primeros pasos a los doce meses, y otro lo hace a los catorce, los escolares también tienen ritmos diferentes, por lo que el rendimiento no es común, y no por ello debe hablarse de fracasados y no fracasados. Unos y otros coinciden en la importancia de la prevención a partir de los primeros años, algo que no se ha hecho hasta el momento. Por ejemplo, se incrementó la escolarización obligatoria de los catorce a los dieciséis años, pero no se amplió en edades tempranas (sólo ahora la LOCE incluyó la etapa de infantil como gratuita). ¿Qué ocurre? Que algunos niños, por provenir de familias desfavorecidas, parten ya de una situación desigual. «Un niño no se niega a permanecer en clase a los trece años de repente -señala Olga Patiño-, sino que esas tendencias se van detectando. Debe haber personal diversificado para ir tutelando a familias con problemas», recalca. Una de las paradojas que se dan en el sistema educativo es que la ciudadanía le exige que no existan problemas que están en la propia sociedad. Por ejemplo, que no exista conflictividad, que no existan desigualdades... De todas formas, muchos coinciden en que nunca ha habido una educación mejor que la actual. «Pensar que o sistema educativo vai resolver os problemas dunha sociedade é unha ilusión», señala González Armesto. Mejuto recuerda que el problema de la violencia en las aulas, por ejemplo, nunca llegó a existir en Galicia, «Houbo en Marsella, e prodúcese un debate en España cando non existía». Padres, profesores y administración han coincidido plenamente en este tema. Padres y docentes deben implicarse más y participar en las tutorías, y que éstas no se produzcan únicamente cuando el escolar tiene problemas. Olga Patiño propone adecuar el horario al de los progenitores, y Anxo Louzao, que los docentes tengan reducción de carga horaria para atenderlos. La distancia entre padres, profesores y alumnos se acentúa en el segundo ciclo de secundaria. Manuel Mejuto, director de un instituto, cuenta -según su experiencia- como al principio la relación con los padres es fluida, y a partir de los catorce años empieza a decrecer, probablemente porque la propia relación padres e hijos disminuye. Alberto González apuesta también por esta implicación de los padres. Sistema comprensivo o memorístico, promoción automática o repeticiones, itinerarios o diversidad de optativas... Por más medios que tenga la escuela, los sistemas educativos seguirán sufriendo reformas mientras no haya un consenso entre todos los sectores educativos. Y por el momento parecen no estar de acuerdo. El representante de la CIG y la presidenta de APA públicas apuestan por un sistema comprensivo. Alberto González asegura que «está demostrado en países que o aplicaron que o sistema comprensivo non é o mellor para paliar o fracaso escolar». Para el director xeral de Centros, «é unha aberración cando se di que ao alumno non hai que pedirlle esforzo». Paz de Bescansa apoya este argumento, mientras otros lo matizan. «É obvio que o alumno ten que esforzarse, pero é que o esforzo ten que ser de todos», indica Anxo Louzao. Alberto González, y como él una buena parte de la sociedad, valoraron como una de las mejores medidas de la LOCE la supresión de la llamada promoción automática. Manuel Mejuto, por ejemplo, asegura que nunca hubo promoción automática en la práctica. «Son partidario de que haxa algún tipo de mecanismos de comprobar o esforzo da xente», señala. Si los alumnos pasasen de curso siempre, señala Louzao, «¿entón onde había fracaso? Foi un debate viciado». Tampoco hay acuerdo en la fórmula para evaluar. El secretario de CIG-Ensino opta por que sea la junta de evaluación la encargada de decidir si el alumno pasa o no de curso, y no cada profesor. Desde el Ministerio se están planteando medidas opcionales para frenar el fracaso escolar, entre las que se incluyen las clases de refuerzo en horario extraescolar o incluso las tutorías de personas adultas o universitarios a los escolares que lo necesiten. No han calado entre los profesionales. Anxo Louzao asegura que estas medidas parecen partir de la enseñanza privada concertada, para justificar que los centros estén abiertos y se den pasantías. El secretario nacional de CIG-Ensino no está de acuerdo en que se sobrecargue a alumnos y profesores fuera del horario lectivo. Olga Patiño, presidenta de Confapa, también es partidaria de utilizar las herramientas existentes -desdobles, diversificación curricular-, sin llegar al extremo de dar clase en fin de semana. Los que viven por y para la educación son más optimistas que el resto de la sociedad. Coinciden en que el sistema educativo nunca dio cobertura a tanta población, y que nunca hubo un nivel tan alto de calidad. Lo que ocurre es que misión de unos y otros es seguir exigiendo para dar respuesta a los retos que exige la sociedad.