Depredadores

SOCIEDAD

21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los hábitos depredadores van siempre un paso por delante de las acciones conservacionistas de los gobiernos. Las fragas del Eume, uno de los santuarios naturales de Galicia, ha sido pasto durante años de la plantación de eucaliptos, la especie arbórea que tanto ha contribuido a mejorar las rentas agrarias al tiempo que arruinó grandes masas de suelo autóctono. La Xunta, casi dos décadas después de iniciar la protección del parque natural, intenta una solución de eficacia desconocida: propondrá a los propietarios la tala de eucaliptos a cambio de compensaciones económicas. Un reconocimiento inequívoco de que los autores del daño al espacio protegido han actuado con más diligencia que la administración. En realidad es el debate del fracaso. Como el de las cuotas de Kioto que obligarán a la central térmica instalada río arriba a reducir sus emisiones contaminantes. Las restricciones hacen saltar las alarmas porque obligar a Endesa a ensuciar menos pone en peligro unas cuantas décimas de un PIB que no anda precisamente sobrado. O como la tibieza con la empresa que tapizó de amarillo la playa de Bens, porque contamina, pero es el sostén de muchas familias. Galicia tiene joyas como la playa de As Catedrais, en Ribadeo, y las declara monumento natural. Pero con frecuencia se resigna a soportar goteras que amenazan con arruinar la casa. Con el medio no nos comportamos como un país culto y próspero.