Dormir junto a un Lacroix

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

GREGOIRE KORGANOV

04 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Que la moda es más que ropa es algo que las fashion victims (en sus distintos niveles) ya sabíamos. Por eso, no nos sorprende que Christian Lacroix se haya decidido a dar el salto de las prendas a la decoración. Lo ha hecho arreglando un hotelito en París, el Petit Moulin. Se trata de un centro muy íntimo realizado a partir de dos viejos inmuebles rehabilitados. Con este espíritu, Lacroix ha apostado por el minimalismo en el mobiliario pero el barroquismo en telas y paredes. Son 17 habitaciones decoradas cada una de forma diferente, personal, según las sensaciones que despertaban en el modisto. Aquí les traigo una pequeña muestra, fabulosa. ¿A quién no le gustaría dormir junto a este mural de Lacroix? La otra imagen del día es bastante menos exquisita. Se trata del actor español Javier Bardem que se divierte en el cortejo Afro Pelourinho, en Salvador de Bahía, en Brasil. Como puede verse, el protagonista de Mar adentro ha echado toda la carne en el asador y derrocha diversión en este baile. No es de extrañar que en uno de sus giros le pueda romper el brazo, la nariz o la crisma a las muchachas de su alrededor, como le ocurrió recientemente en Nueva York, un gesto que a buen seguro le va a costar su dinerito. La prensa británica se hace eco de los cambios habidos en Paul McCartney desde que se casó con la ex modelo Heather Mills . A sus 62 años, el ex beatle ha dejado a un lado su esfuerzo por permanecer en el anonimato y ahora hasta acude a concursos de televisión. Además se tiñe el pelo y va vestido a lo moderno. Según los amigos de la pareja, McCartney ha cambiado en muchos aspectos, por ejemplo ya no lleva el anillo de oro que le había regalado Linda (su anterior esposa, muerta de cáncer en 1998). Claro que a nadie le pilla de sorpresa la historia, porque la propia Heather se reconoce muy mandona y asegura que a los hombres lo que les gusta es que les manden. Pues igual hasta tiene razón. Otro que en Gran Bretaña no tiene nada de buena prensa es el príncipe Eduardo , hijo menor de Isabel II, que ha sido calificado como el miembro más perezoso de la familia real británica por el diario The Sun . El tabloide se pregunta para qué sirve el príncipe Eduardo, de 40 años, que el año pasado atendió un total de 199 compromisos en territorio británico y 232 en suelo extranjero, frente a los 478 que cumplió en el Reino Unido y 94 fuera de las fronteras su hermano mayor y heredero del trono, el príncipe Carlos .