Mazaricos, un municipio coruñés tan grande como desconocido, tiene un vecino único: Perfecto Sande , Braña . Su singularidad reside en que ya tiene 103 años (cumplidos con la lotería, ayer mismo), en que es el socialista más viejo de España (en enero se le va a hacer un homenaje en el partido) y en que fue el último alcalde republicano de su concello, entre 1934 y 1936. Para celebrar este aniversario acudió a su casa de Cabanude, en la parroquia de Arcos, el corresponsal de La Voz en Mazaricos, Xosé Ramón Alvite, y se quedó encantado tras una breve charla con él. No me extraña, porque el hombre trabaja todos los días en la huerta, es un fiel lector de La Voz de Galicia -«é o meu mellor compañeiro», dice Braña, y supongo que a su edad no lo hará para quedar bien- y a la mínima que se le pregunta opina de política y aporta sus contundentes argumentos. No hay duda de que Braña es un ejemplo de vitalidad, y para él 103 años no son nada. El conde Leonardo Bernadotte falleció ayer a la edad de 95 años en la isla alemana de Mainau, de la que era propietario. Hijo único de Guillermo de Suecia (segundo hijo a su vez del rey Gustavo V) y de la gran duquesa Maria de Rusia, Leonardo se casó en 1932 con una mujer ajena a la realeza, Karin Nissvandt , y tuvo que renunciar al trono por su amor. Dejó el título de príncipe, se quedó con el de conde de Wisborg y se recluyó en la isla Mainau, en pleno lago Constanza. Lo curioso es que la pareja -después de tener cuatro hijos- se rompió en 1972 y Leonardo contrajo nuevo matrimonio con Sonia Haunz , su viuda, con la que no tuvo descendencia. Como ven, los culebrones reales no son nada nuevos. A ver, qué refrán prefieren: si el río suena agua lleva o calumnia que algo queda. Lo digo porque de nuevo están arreciando los rumores de ruptura entre esa pareja tan guapa como sosa que son Brad Pitt y Jennifer Aniston. Dicen las malas lenguas que la falta de hijos y el «buen rollito» del actor con Angelina Jolie han provocado la ruptura del matrimonio. Otros, en cambio, aseguran por enésima vez que los Pitt están tan felices como perdices y que de crisis, nada. La verdad, no sé con qué versión quedarme, sobre todo porque, a pesar del ejemplo de Letizia Ortiz , creo que mis esperanzas con el guapo son las mismas con o sin Aniston.