Crónica | Un transexual formaliza su unión en una ceremonia nupcial Naima Pedreiras, un transexual de Pontedeume, cumplió ayer su sueño: por segunda vez se vistió de blanco para celebrar, junto a su actual novio, su inscripción en el registro de parejas de hecho
11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?lla, de blanco, como manda la tradición, y radiante de felicidad. Él, algo nervioso, con traje oscuro, camisa clara y pañuelo en la solapa. A su alrededor, 200 personas con los ojos clavados en la pareja, atentísimas a ese momento en que juntos cruzaron el umbral de la Casa de Cultura de Pontedeume, donde se dieron el «sí, quiero». La historia, así contada, podría parecer la de cualquier boda, si no fuera porque la novia nació hombre y todo el mundo le llamaba Ángel. Hoy se siente una mujer de los pies a la cabeza: se llama Naima Pedreiras Dopico, roza los 35 años y es de Pontedeume. Hace dos años, el 11 de octubre del 2002, este transexual rompió moldes al celebrar, junto a su novio de entonces, su inscripción como pareja de hecho en el registro del Ayuntamiento de Narón, con una ceremonia similar a la de cualquier boda civil. Sin embargo, la meiga del destino quiso que su felicidad no durase demasiado y, al poco tiempo, su compañero falleció. Pero el amor volvió a buscarla cuando Francisco José Seoane, un vecino de Valdoviño de 37 años, obrero de la construcción, se cruzó en su camino. Y ella se dejó encontrar. Ayer mismo, dos años después de su primera boda , Naima se vistió de nuevo de blanco para enterrar prejuicios e inscribirse con su compañero en el registro de parejas de hecho de Pontedeume. La ceremonia se celebró en el salón de actos de la Casa de Cultura y fue oficiada por el concejal de Servicios, el nacionalista Manuel Rei. Ella dejó claro los motivos que le han llevado a este día: «Yo me caso porque lo quiero, estoy enamorada de Francisco, pero también sé que es una forma de romper una lanza por todos los transexuales». En cuanto a su relación, recuerda que conoció a su pareja hace dos años, y lo que al principio fue una sincera amistad se acabó convirtiendo en algo más. Después de un tiempo de vida en común han decidido oficializar su estado. Eso sí, como la ley está como está, Naima no tiene días libres para la luna de miel. Pero viaje es lo único que falta, porque en la ceremonia hubo de todo: anillos, besos y, al final, hasta unos versos de amor de Celso Emilio Ferreiro para desear felicidad a la pareja: « Cando quero vivir/digo Moraima... », acertó a leer Rei. Naima sólo espera que pronto esto ya no sea motivo de expectación, sino algo normal.