Con las manos en la masa

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

MIGUEL VILLAR

26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Me cuentan mis contactos en Ourense que el episodio se produjo más o menos así: En el Paseo quedó instalado un puesto para mostrar la elaboración del pan tradicional con la intención de promocionar nuestros bollos de siempre para que lo tengamos en cuenta en vez de consumir tanta baguette congelada. Y por allí pasó el alcalde de Ourense Manuel Cabezas que, una vez enfrente de la harina de Xinzo, no pudo resistir la tentación. Así que se sacó la chaqueta, se arremangó la camisa, se puso el delantal y ¡zas! Allí se puso a amasar una bolla (una bollita para ser más exactos) ante los divertidos ojos de la concurrencia. Y es que Cabezas es un tipo completo. Con un toque metrosexual, alguien desveló por allí que, cuando se queda sin pan en casa, alguna vez se ha puesto el mandilón para solucionar la carencia sin tener que ir a la panadería. No en vano, el alcalde de Ourense tiene casa en Cea, cuna de uno de los panes más celebrados de Galicia que, a la postre, son los mejores de España. Desde luego, con apoyos como este al pan tradicional, la baguette tiene los días contados. Y mientras a Cabezas le pillaban con las manos en la masa, doña Letizia presidía ayer por vez primera una de las mesas petitorias del famoso día de la banderita de la Cruz Roja. La Princesa acompañó a la Reina doña Sofía con toda naturalidad, aunque, al parecer, en la televisión italiana difundieron la noticia de que estaba embarazada. Por si estaban sintonizando la RAI, que sepan que no hay nada de nada. Seguro que la Princesa (y el Príncipe) sigue intentándolo pero, por mucho que algunos lo deseen, el embarazo llegará a su debido tiempo. Si es que llega. No se apreció en la presencia de doña Letizia Ortiz ningún cambio en su aspecto. Todo lo contrario que la Infanta doña Cristina, que la noche anterior acudió a la entrega de los premios Telva con una imagen completamente renovada, un poco al estilo Nicole Kidman . El caso es que con su nuevo look consiguió lo que seguramente pretendía: convertirse en la máxima atracción de la fiesta a pesar de la presencia de personajes como el propio Jean-Paul Gaultier . Dicen las malas lenguas que últimamente la infanta Cristina está sospechosamente muy guapa. No sé si sospechosamente, pero sí efectivamente.