«Graffiti» rural contra el feísmo

Laura López SARRIA

SOCIEDAD

LAURA LÓPEZ

Un vecino de Monseiro ha pintado murales en las fachadas del establo, la palleira y el silo Las pinturas representan escenas de la malla, la emigración y las romerías gallegas

27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Puede parecer de cuento, pero en Monseiro, en el Concello de Láncara, hay un hombre que dedica su tiempo libre a llevar el arte al medio rural. Y lo hace armonizando pintura y talla con el paisaje y la cultura gallega. Se trata del sarriano Fermín Díaz, Finxo , residente en Barcelona, y que año tras año ha venido realizando en este pueblo, donde veranea, una obra pictórica de extraordinaria concepción y envergadura en la que plasma su personal y amorosa visión de Galicia. En un tiempo en que combatir el feísmo es una preocupación colectiva, Finxo ha creado una alternativa que podría convertirse en un nuevo recorrido turístico-cultural que revaloriza la comarca y embellece el pueblo. Si los graffiti son hijos de los núcleos urbanos, por qué no enriquecer también los pueblos con un arte que respete su esencia. Una de las ilusiones de Finxo sería precisamente que «con el tiempo se convirtiese en un polo de atracción y curiosidad para tanta gente que visita Galicia mediante un ligero desvío del Camino de Santiago». Y es que el interés que despiertan sus obras no es sólo estético, sino también pedagógico, ya que en ellas se plasman la historia y costumbres del pueblo gallego. Sorprendiendo al visitante Tres magníficos y monumentales murales aguardan al turista, viajero o peregrino que se acerque a Monseiro. Se trata de un pueblo recostado a los pies del monte Meda, desde cuya cima se tiene la visión de una de las más hermosas panorámicas de la provincia de Lugo. Quizás fue este mismo paisaje el que inspiró a Finxo, o quizás sus gentes. En todo caso, en sus obras intenta «enaltecer los valores enxebres del inconsciente colectivo del pueblo gallego, además de la cultura y tradiciones de esta tierra». El primero de estos murales lo realizó en la fachada de un establo. En él se representa el pueblo en un ambiente festivo y folclórico. Se pueden incluso adivinar resonando en el aire los tonos de las gaitas y aturuxos. El segundo está situado en la pared de un silo. En él se muestra la Galicia rural y trabajadora, en una fachada de más de 90 metros cuadrados. Es una escena con trece personajes que representa la siega, plasmando el sudor y el esfuerzo del campesino. Sus dimensiones y colores vivos lo hacen visible desde una gran distancia. El tercero y último que ha realizado hasta el momento Finxo expone el fenómeno social de la emigración. Se trata del mural más simbólico, en el que una mujer que sostiene unos versos de Rosalía de Castro representa a Galicia. Un joven emprende el camino de las Américas en busca de más suerte y mejor fortuna. Finxo se explica: «Quise plasmar la tristeza y el dolor que representa la emigración, que desgarra familias». Poemas tallados Finxo no se queda solamente en la pintura. Ha realizado también alrededor de su casa en Monseiro toda una obra de arte en talla. En la propia pizarra ha labrado versos de Rosalía de Castro que van rodeando la vivienda. A modo de puntos y comas aparecen pequeñas imágenes de la vida campesina gallega talladas también en la pizarra. Pero podemos encontrar esculpidos, además, un reloj de sol, la cara de Rosalía de Castro o el propio autorretrato del artista.