Remite el vendaval de los «triunfitos»

Pablo Carballo
Pablo Carballo REDACCIÓN

SOCIEDAD

Los cantantes procedentes de concursos televisivos desplazan sus conciertos a circuitos menores Ninguno de ellos garantiza ya un lleno; ni siquiera David Bisbal, el más popular

23 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Nunca llovió que no escampara: el chaparrón de cantantes procedentes de concursos televisivos que ha sacudido los escenarios durante los últimos tiempos parece remitir. Los conciertos de este verano que ya se va han constatado la decadencia del fenómeno surgido en torno a Operación Triunfo y otros programas de similar pelaje. No es que Bustamante, Chenoa y compañía hayan dejado de campar por estas tierras, que lo han hecho (en muchos casos, bajo el paraguas del Xacobeo 2004), pero los profesionales de la cosa musical dan perspectivas poco halagüeñas a los triunfitos y sus congéneres. «El fenómeno se ha ido desgastando; es una fórmula que se agota», explica un veterano manager coruñés, que lanza un dardo a los políticos que deciden las programaciones musicales. «A muchos concejales de Cultura, lo de la cultura les importa poco. Sólo les importa el público. Ellos van a lo seguro». Pero ni siquiera en este punto garantizan el éxito. Bisbal, punta de lanza del fenómeno, no consiguió vender en Ferrol ni la mitad del aforo. Resulta revelador el hecho de que los cantantes televisivos lleven sus conciertos a poblaciones cada vez más pequeñas, con lo que esto conlleva: menos público, menos dinero... Menos, pero bastante, aún así. «Con estos cantantes se ha producido una inflación en los cachés, debido a la rivalidad entre ayuntamientos y a la intervención de no profesionales en las contrataciones», explica Ramón Barros, gerente del Coliseo coruñés. ¿Y los músicos de verdad? Frente a la sensación generalizada tiempo atrás, ahora parece que las siglas O.T. les causan menos quebraderos de cabeza. «Notámolo máis o verán pasado que este», certifica Guadi Galego, cantante de Berrogüetto. Más despreocupado se muestra Toñito de Poi, de Herdeiros da Crus: «O noso público non se deixa influenciar por esas movidas. Ademáis, o rock and roll ten que ser marxinal, senón xa non é rock and roll».