El alcalde preside una ceremonia para unir, que no para matrimoniar, a dos hombres enamorados Verísimo Pazos y Emilio Bernárdez se dieron el «sí quiero» y se registraron como pareja de hecho.
21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Una de la tarde en el consistorio de Pontevedra. El alcalde, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, traje gris, corbata oscura, se dispone a oficiar una boda. ¿Una de tantas? No. Enfrente el novio, Verísimo Pazos, vestido con un pantalón claro, chaqueta beis y camisa de rayas. A su lado el otro novio, Emilio Bernárdez, de crudo y camisa también a rayas de colores. Dos novios. La primera boda gay. ¿Algún problema? Desde luego, para Verísimo y Emilio, para el centenar de invitados que asistían al enlace o para el alcalde pontevedrés, ninguno. Los dos protagonistas llegaron juntos al Concello, en un coche azul, poco antes de la una -claro, al no haber novia, no había quien retrasase la ceremonia-. Manos entrelazadas, algún signo de nerviosismo que se fue pasando con los minutos, y emoción, mucha emoción. La ceremonia en realidad no era una boda, sino la celebración de la unión entre dos personas. «Unha voda para unir, non para matrimoniar», como la definió alguien. El objetivo era inscribirse en el registro de parejas de hecho del Concello de Pontevedra, pero ya puestos, Emilio y Verísimo quisieron compartir con sus familiares y amigos tan importante momento. Lágrimas En el transcurso del acto hubo discurso reivindicativo del alcalde -«fago votos para que en breve os dereitos das parellas do mesmo xénero poidan equipararse plenamente cos das parellas formadas por persoas de distinto xénero»-, se leyeron poemas seleccionados por los novios -dos de Gil de Biedma y uno de Luis Cernuda-, hubo intercambio de alianzas, lágrimas en los ojos de los dos enamorados, cerrada ovación al pronunciarse las palabras mágicas -«sí, quiero» y lluvia de arroz al salir. ¡Ah, claro! Y fiesta rachada: convite en Arcade y celebración que prometía alargarse.