Festa rachada contra la peste

María Cedrón REDACCIÓN

SOCIEDAD

La tradición católica explica que las parroquias que sufrían los estragos de una epidemia pedían el favor del santo francés. Vilagarcía, Melide o Vigo son un ejemplo

12 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Galicia tiene el corazón partido. Villas, pueblos y parroquias están divididas este fin de semana entre los que honran a la Virgen (15 de agosto) y los que se decantan por rendir tributos a San Roque (16 de agosto). Melide, Vilagarcía de Arousa, Viveiro, Betanzos o Vigo son algunas de las ciudades y villas que celebrarán fiestas en honor al santo francés, derivadas ahora, más de seis centurias después de su muerte, en grandes odas al vino, al agua y al despiporre vario. Los méritos de la madre de Jesucristo son conocidos, pero, ¿qué hizo San Roque para ser merecedor de compartir festejos con la mismísima progenitora del Dios de los cristianos? Según la tradición católica, el hecho de que una parroquia posea una imagen del santo vestido de peregrino y acompañado de un perro (existe también una falsa leyenda que dice que peregrinó a Santiago), es muy probable que hace más de seis siglos esa villa o lugar hubiera sufrido los estragos de la peste. Y es que, aunque San Roque murió en 1327, fue a partir del siglo XV cuando la fama de poseer el don de curar la peste y otro tipo de epidemias que tiene el santo se extendió por toda Europa. San Roque, nacido en Montpellier, viajó luego al norte de Italia, uno de los países más afectados por la peste durante el siglo XIV, donde curaba a los enfermos con el sólo hecho de hacerles la señal de la cruz. Pero la enfermedad también alcanzó al santo y para evitar ser un foco de contagio se escondió en una cueva. Durante su exilio voluntario, San Roque se salvó de la muerte gracias a un perro que le llevaba comida. Y la fama del can de San Roque, que no tiene rabo, según la canción, se conserva todavía hoy. Esos milagros fueron el origen del culto a su figura difundido a partir de 1477, año en el que a raíz de otra epidemia de peste se fundó en Venecia una cofradía que bajo su honor se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Europa.