En directo | Un noche con las chicas de D¿Tacón | Nueve mujeres lucen palmito en el primer conjunto femenino de Galicia, creado hace 19 años por el visionario Paco Charlín, un arousano metido a empresario del ramo
11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Guiño, giro, aullido de saxo y fin del pasodoble. «Muy bien bailao», proclama Mari, encumbrada sobre un par de vertiginosos tacones que la aproximan quince centímetros más al cielo. Sus ocho compañeras, igualmente encaramadas, igualmente ligeras de ropa, saludan desde el escenario. El respetable, dos o tres cientos de ourensanos a los que poco a poco les ha ido entrando el calor en el cuerpo, reclama el siguiente tema. En esta orquesta, además de las nueve garotas, tocan desapercibidos cuatro hombres. Uno de ellos abandona los teclados, se lía un pañuelo a la cabeza y se convierte en bailarín. «Una lambada para todos ustedes», anuncia Mari. El público maúlla satisfecho. «Había ben de tempo que n'a bailaba», confiesa una señora de aspecto respetable antes de agarrar a su otoñal pareja y lanzarse a darlo todo. Un tipo de bigote se relame y fulmina la enésima cerveza, la mirada clavada en las mozas. Los niños aplauden. Las mujeres cuentan los abdominales del chaval que danza. Una noche más, y este año superarán las doscientas, D'Tacón redondea su sortilegio. Las fiestas gallegas se mueven a su ritmo. «Chamábanme tolo, compañeiro, dicían que se unha muller xa era un inferno nunha orquestra, imaxínate nove. Pero pasaron 19 anos e seguimos avante todo». Paco Charlín charla y maneja la mesa de sonido. Él pone el capital, las ideas y la experiencia desde que abandonó Concorde y sus Mariachis cuando Butragueño empezaba a marcar goles. El resto responde a una fórmula infalible. El poderío femenino aliado con la música triunfa en cualquier garito. Qué decir de una verbena. «En Portugal somos os reis» «En Portugal somos os reis», presume Paco, «aínda que non sei por que, chico, pero os portugueses non bailan, quedan así todo o rato, mirando coa boca aberta», añade mientras compone un gesto de sorpresa. De Portugal proceden, precisamente, algunas de las gestas míticas de D'Tacón. Entre sus galones, haber sido la primera orquesta española que actuó en el Casino de Estoril, compartiendo escenario con el empalagoso Gilbert O'Sullivan. Paco muestra orgulloso el cartel de la jornada. Los precios acongojan; 500 euros por una cena, consumición mínima 37 pavos y medio. «Alucinante, ¿eh?». Llega el momento del descanso. Las chicas tienen por delante casi dos horas para cenar y descansar. A las dos de la mañana vuelven a la carga para completar la faena. Lo primero que hacen, sin excepción, es descender de los tacones que dan nombre al invento. «Súbete tú aquí cuatro horas y después me cuentas», propone Vanina, la bajista. La publicidad habla de una atracción internacional. Efectivamente, tres mujeres brasileiras, una cubana, una moza argentina y cuatro rapazas del país forman la plantilla de galácticas. La que más, supera la treintena. La que menos, veinte primaveras recién estrenadas. Ellas cantan y bailan. También tocan el saxo, el bajo, la gaita y la batería. En verano, giran sin parar por media España y Portugal. Si las fechas son centrales y la verbena de las buenas, el caché puede rondar los seis mil euros. El pan para el invierno no cunde tanto, procede de las salas de fiesta y los fines de semana, pero la orquesta sigue funcionando y las chicas cobran puntualmente. El 12 de octubre, por ejemplo, actúan en el cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo. Música contra el macabro recuerdo del general Galindo y sus abusos. «Somos moi serios», explica Charlín, al tiempo que conjura cualquier mal rollo: «O que alí lle gosta á xenté é o mesmo que aquí, os pasodobles e as pachangadas». Uno de los músicos, uno de ellos, rompe el razonamiento con una pregunta: «¿Vai haber algunha foto para nós, ou podemos ir cear?». Permiso concedido, fulminantemente. En ocasiones, ser hombre es duro.